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Cuál podría ser el espacio fiscal del próximo gobierno

Cuál podría ser el espacio fiscal del próximo gobierno

Luego de un quinquenio de superávits inéditos para la historia nacional (2003- 2008), la última década deja a la Argentina con un desequilibrio fiscal de alrededor del 5% del Producto Interno Bruto (PIB), neto de transferencias extraordinarias. La causa principal radica en la política de precios bajos al transporte y la energía instaurada en 2003, que fue compensada con subsidios masivos, que superan el 5% del PIB.

La Argentina presenta hoy los niveles de gasto público -como porcentaje del producto- más elevados de América Latina, cercanos a los de los países desarrollados. Esta expansión del gasto fue financiada a través del financiamiento inflacionario del Banco Central, en particular a partir de 2008, y un fuerte incremento de la presión tributaria, que alcanza niveles récord.

Así, la última década dejará un complejo cuadro fiscal, con marcados claroscuros, al nuevo gobierno que asumirá en diciembre de 2015. La situación de dominancia fiscal del Banco Central impulsa la inflación y el deterioro de la balanza externa. La reducción de la inequidad y la pobreza son importantes logros, pero están siendo horadadas, en un contexto recesivo, por las consecuencias del financiamiento inflacionario del Tesoro. La presión tributaria alcanza niveles récord; sin embargo, la oferta de bienes y servicios públicos es insuficiente, e incluso experimenta un marcado deterioro en algunos sectores. Aumentó la concentración
y la discrecionalidad de los recursos del gobierno nacional, acentuando las inequidades y desequilibrios del régimen federal.
 
En este contexto, el nuevo gobierno enfrentará complejas alternativas de política para aumentar
el espacio fiscal entre 2016 y 2019. Por el lado del gasto público nacional, las mayores oportunidades de ahorro fiscal, preservando esenciales inversiones sociales y económicas, radican en una reducción progresiva y segmentada de los subsidios a través de una tarifa social. Del lado de los ingresos, la situación deficitaria del Tesoro nacional reduce el margen, al menos en el corto plazo, de bajar en forma sustancial la elevada presión tributaria. Los ingresos fiscales de Vaca Muerta no cambiarían, al menos en el mediano plazo, la delicada situación fiscal nacional. En ese marco, el nuevo gobierno tendría posibilidades de mejorar el acceso al financiamiento externo, multilateral y privado, para aumentar el espacio fiscal.

Sin embargo, proyecciones de 
CIPPEC sugieren que, aún en las condiciones ideales, la Argentina podría tener que esperar hasta 2017 para recobrar el equilibrio primario de las cuentas públicas nacionales, dados los actualmente elevados niveles de gasto y presión tributaria, y de todas maneras deberá enfrentar el desafío de reducir el peso agobiante de los subsidios y el financiamiento inflacionario del Tesoro.

También estas proyecciones insinúan que la situación fiscal es muy sensible a cambios en el
costo del financiamiento internacional y el precio de los productos primarios, y las posibilidades
de expansión de la economía argentina. De forma central, el análisis de CIPPEC advierte sobre
los riesgos de reemplazar el financiamiento inflacionario por un mayor endeudamiento para
sostener los desequilibrios fiscales, como muestra la experiencia reciente de la Argentina. 

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Area:
Área de Desarrollo Económico
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