Noticias | Archivo | Lunes 7 de mayo de 2007  | Cultura  | Nota

 

Desequilibrios económicos y decisiones políticas que impactan en las aulas

Fuertes desigualdades en la inversión educativa que hacen las provincias

 

Los recursos que se destinan por alumno cada año van de $ 5570 en Tierra del Fuego a $ 1156 en Salta

 

 

La desigualdad educativa entre las provincias, además de darse en los sueldos docentes, se verifica con singular fuerza en la inversión que hace cada jurisdicción por alumno. La inversión por alumno en un año en Tierra del Fuego es de $ 5570 y triplica a la de Salta, que llega sólo a $ 1156 pesos. Y mientras Chubut destina $ 3464, Misiones asigna $ 1211.

 

Estas cuatro provincias invierten entre el 22,4 y el 22,9% de su presupuesto en educación, indicador que en el resto del país refleja grandes diferencias, debido a las distintas posibilidades económicas y a que no todas las jurisdicciones deciden hacer el mismo esfuerzo por la educación.

 

Mientras la inversión presupuestaria promedio en todo el país es del 23,8%, Santa Cruz, una de las provincias más ricas, destina sólo un 12,7% de sus recursos a educación -el porcentaje más bajo- y la provincia de Buenos Aires, en el otro extremo, invierte el 34,6 por ciento. Así y todo, debido al distinto porcentaje de recursos que reciben por coparticipación federal, Santa Cruz tiene una inversión por alumno de $ 3463 y la provincia de Buenos Aires, de 2121 pesos.

 

Los datos se desprenden del quinto informe del monitoreo de la ley de financiamiento educativo, que realizó el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), con el respaldo de organizaciones civiles, entre ellas la Fundación Diario LA NACION.

 

El informe señala que la principal explicación de estas desigualdades es la disponibilidad de recursos fiscales por habitante, tanto los generados por cada jurisdicción como los que provienen de las transferencias nacionales, entre las cuales la coparticipación federal es la más determinante, al beneficiar de forma extraordinaria a algunas provincias y perjudicar a otras. A esto se suma la decisión de cada provincia de destinar más o menos fondos a la educación en sus presupuestos.

 

A pesar de las desigualdades que destaca, el trabajo del Cippec también da una buena noticia: en general, las provincias están cumpliendo con la meta de financiamiento que prevé la ley para 2006. De esta forma, al cumplimiento por parte de la Nación, que debe hacer un 40% de inversión en educación, se suma el cumplimiento provincial, que representa un 60 por ciento. Para 2007, la ley establece que la inversión total en educación debe ser equivalente al 5% del PBI.

 

"La situación global es que estamos casi un 4% por encima de la meta prevista. Hay provincias que incumplen pero muy levemente y tal vez lleguen a la meta cuando se tengan los datos definitivos al cierre de sus presupuestos. La única provincia que por ahora no se entiende es San Luis, con una inversión del 21% por debajo del objetivo", dijo a LA NACION Axel Rivas, director del área Educación del Cippec.

 

Meta alcanzada

 

La amplia mayoría de las provincias viene cumpliendo con las metas de financiamiento, algunas con mayor margen, como Formosa, Entre Ríos, ciudad de Buenos Aires, Catamarca, Santa Fe, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. Otras están cerca del cumplimiento, como Corrientes, Salta y Neuquén.

 

El informe señala cinco grupos de provincias según su situación económica por los recursos propios y la coparticipación, por un lado, y por el esfuerzo que realizan por la educación, por otro. Santa Cruz, San Luis y Neuquén son beneficiadas por la coparticipación y por recursos y realizan un bajo esfuerzo educativo. Invierten el 12,7, el 19,5 y el 20,4% respectivamente en el área, pero tienen una alta inversión por alumno.

 

Córdoba, Santa Fe, ciudad de Buenos Aires, Jujuy y Tierra del Fuego, de acuerdo con el informe del Cippec, hacen un esfuerzo adecuado por la educación, entre el 22,4 y el 29,1%, y tienen recursos económicos suficientes. En tanto, Formosa y La Rioja son beneficiadas por la coparticipación, tienen altos niveles de pobreza y realizan un bajo esfuerzo educativo: 18,1 y 17,6% respectivamente. Salta, Tucumán y Misiones están perjudicadas por la coparticipación, tienen mucha pobreza y hacen un esfuerzo entre medio y bajo. Son las tres jurisdicciones que menos invierten por alumno.

 

La provincia de Buenos Aires, que según advierten sus propias autoridades se ve perjudicada por la coparticipación, realiza el mayor esfuerzo educativo del país: 34,6 por ciento. Corrientes es un caso similar, con el 31,3% del presupuesto asignado a educación, y, sin embargo, una baja inversión por alumno: $ 1844.

 

El informe señala, por lo tanto, que "no todas las provincias son iguales y los reclamos por mejoras en los salarios y condiciones del sistema educativo deben adecuarse a las diferencias". Y agrega: "En algunos casos es necesario reclamar un mayor esfuerzo presupuestario por la educación y en otros es imperioso modificar el injusto reparto de los recursos federales". Hay que considerar, asimismo, que en general las provincias destinan sus presupuestos educativos fundamentalmente al pago de salarios, en un porcentaje que va del 79,6 al 97,4 por ciento.

 

"Las provincias más pobres o más perjudicadas por la coparticipación tienen que poner más recursos sólo para poder hace funcionar el sistema educativo, mientras que las más ricas lo hacen funcionar con poco esfuerzo. Santa Cruz es tan rica que con sólo destinar de su presupuesto el 12% a educación tiene la segunda mayor inversión por alumno", indicó Rivas.

 

Mientras Santa Cruz recibe por coparticipación $ 1819 por habitante, a la provincia de Buenos Aires se le envían $ 368, y a la ciudad de Buenos Aires, $ 212. Tierra del Fuego percibe $ 2665; Catamarca, $ 1854; Formosa, $ 1730; La Pampa, $ 1436; Chaco, $ 1197; Tucumán, $ 823; Córdoba, $ 671, y Mendoza, $ 612.

 

¿Hasta qué punto la ley de financiamiento educativo puede modificar las desigualdades? "La ley sólo puede compensar, pero no modificar las desigualdades, porque son estructurales", estimó Rivas.

 

Por Laura Casanovas

De la Redacción de LA NACION