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Martes 12 de Febrero de 2008 Noticias / Archivo / martes 12 de febrero de 2008 / Cultura / Notas |
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El año de la enseñanza de la ciencia |
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Por decreto del Poder Ejecutivo se ha establecido que este año sea dedicado a la promoción de la enseñanza de la ciencia.
Por decreto del Poder Ejecutivo se ha establecido que este año sea dedicado a la promoción de la enseñanza de la ciencia. Por ese motivo, la papelería oficial debe llevar un sello con esa leyenda, que ha de aplicarse especialmente al sistema educativo y que "también transmite la idea de un cambio cultural", según manifestó el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco. Se trata de lograr que la ciencia se instale en otro nivel de nuestra consideración y en una relación más estrecha con la actividad social. Se busca, pues, que los conocimientos de disciplinas tales como física, química o biología se incorporen de manera efectiva en la sociedad. La importancia de esta iniciativa llevó al ministro Tedesco a pedir a los padres que reflexionaran sobre ella y prodigaran atención y apoyo al aprendizaje de sus hijos en matemática y ciencia. Es válido vincular esta política educativa con hechos previos que dejaron una justificada preocupación. Para citar uno de relieve: los bajos rendimientos de los alumnos en las pruebas de evaluación de las nombradas áreas y lengua. Esto trae el recuerdo de lo ocurrido cuando se lanzó el primer S putnik soviético, en 1957. Produjo un gran impacto social, político y militar, que repercutió en las esferas educativas de Occidente, particularmente en Estados Unidos. La conciencia de un retraso peligroso en el conocimiento para la seguridad nacional llevó a revisar planes y programas, métodos de investigación y de enseñanza. La reacción se produjo con pleno éxito, pero los resultados demandaron décadas de esfuerzo. Es de desear que aquí sepamos llevar adelante, sin vacilaciones ni retrocesos, un proceso educativo semejante que, finalmente, nos conduzca a agradecer las fallas que demostró la evaluación internacional PISA. Según dijo el ministro de Educación, se ha nombrado una comisión de científicos a fin de que formule recomendaciones orientadoras para una mejora de la enseñanza. Asimismo, se ha pedido en los institutos de formación docente la redacción de nuevos programas. En este plano, es oportuno hacer referencia a algunas conclusiones que se decantaron en países que avanzaron en esta cuestión, en tanto crecía la evidencia de la condición central de la producción de conocimientos científicos en la sociedad contemporánea. Así, se apreció la necesidad de afirmar en los alumnos el espíritu de la experimentación metódica y el juicio crítico movilizados en función del dinamismo renovador de los logros científicos y tecnológicos, transformadores de la sociedad. Merecen citarse dos afirmaciones de Bruce Alberts, director de la revista Science , enunciadas en una reciente entrevista con LA NACION. La primera es que la educación científica tiene que comenzar tempranamente, tal como lo demostró la obra de Jean Piaget y quienes lo siguieron. La otra, que para cambiar lo que se hace en la enseñanza primaria hay que cambiar lo que se hace en la universidad. Es necesario recordar que la plausible iniciativa puesta en marcha no debe eximir de considerar que el área de la lengua también requiere con urgencia recuperar calidad, que el concepto de ciencia no sólo abarca las disciplinas matematizables y que el énfasis en lo científico-tecnológico no tiene que marginar lo humanístico, como lamentablemente ha ocurrido en el mundo actual. |