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Viernes 8 de Febrero de 2008 Noticias / Archivo / viernes 8 de febrero de 2008 / Cultura / Notas |
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Provincias aplazadas en educación |
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San Juan y San Luis son las que menos se esfuerzan en cumplir con la Ley de Financiamiento Educativo; Chaco y Santa Fe se ubican en el otro extremo. Las patagónicas son las que, en proporción, invierten más por alumno.
El barómetro no es sólo un instrumento para determinar la presión de la atmósfera. También puede ser un proceso para evaluar el estado de la educación de un país. Así lo entendieron las ONG Cáritas, CIPPEC, Asociación Conciencia, Foro del Sector Social y las fundaciones SES, Luminis y ETHOS que dieron forma al Grupo Compromiso con el Financiamiento Educativo para medir el esfuerzo que cada provincia hace en la inversión por la educación. El dispositivo busca comprender en qué gastan las provincias su presupuesto para mejorar la calidad de la educación: es que la inversión en la Argentina es desigual. Entre las provincias que más se esfuerzan figuran Chaco y Santa Fe y entre las que menos invierten están San Juan y San Luis. “El barómetro califica a las provincias que hacen un enorme esfuerzo y otras que tienen que mejorar su inversión”, dijo el director de Educación de CIPPEC, Axel Rivas. El gasto que cada provincia realiza por alumno es un indicador de esa desigualdad. Las provincias que en proporción menos invierten, como Tierra del Fuego, Santa Cruz o Chubut, son la que tienen un mayor gasto por alumno: 5.570 pesos. En distritos como Salta, Formosa o Chaco, donde la proporción es mayor, el Estado destina 1.156 pesos por estudiante, según un informe de CIPPEC. En la Argentina, las diferencias alcanzan hasta cuatro veces lo que cada estado provincial gasta por alumno. “Las escuelas de mi provincia están bien: tienen calefacción y matafuegos, buena iluminación, hay muchas computadoras e internet, seguridad privada, limpieza y servicio de emergencia médica”, dijo Hugo Maher, profesor en Río Gallegos, Santa Cruz. Walter Romero, maestro de la Escuela Rural Nº 81 de Puerto Tirol, en Resistencia, Chaco, contó: “En mi escuela no tenemos agua potable, sólo consumimos agua del aljibe que cae del techo de la escuela y le agregamos lavandina, tenemos luz eléctrica pero no hay ventiladores y hay una sola computadora pero no tiene internet”. La investigación del Cippec reveló que la diferencia entre los presupuestos educativos de las provincias – que destinan un 90% a salarios y sólo un 2% al mantenimiento edilicio, materiales pedagógicos y becas de estudio – se debe al reparto desigual de la Coparticipación Federal y a la disponibilidad de recursos que cada distrito tiene para financiar la educación. Santa Cruz destinó 392.840.794 de pesos en 2007 para educación. El 89% fue para los salarios de 7.575 docentes, que van de 2.200 a 3.200 pesos. La secretaria de Coordinación Educativa, María Laura Gástari, dijo que el resto fue para las 268 escuelas y para asistir a 76.000 alumnos. En Chaco, el 88% de la inversión educativa fue para sueldos de 700 y 1.100 pesos. El director de Gestión Educativa, Daniel Farías, contó que el resto del presupuesto fue para 2.138 escuelas – el 50% son rurales – y los 324.553 alumnos: “Logramos erradicar las escuelas-ranchos pero todavía quedan algunas. La mayoría se encuentra en lugares despoblados y no tiene energía eléctrica. Sólo el 2% tiene internet”. La especialista en Financiamiento y Asignación de Recursos del IIPE, Luisa Duro, explicó que un buen presupuesto educativo se relaciona directamente con una mejora en la educación: “Los recursos, en la Argentina, son insuficientes. Lo que hay que tratar de mirar es cómo se distribuyen esos recursos. Los países que gastan más, en general, tienen alumnos que obtienen mejores resultados”. |