Instituciones de crianza, enseñanza y cuidado (CEC) para la primera infancia


Las instituciones de crianza, enseñanza y cuidado (que incluye jardines maternales y de infantes y espacios de primera infancia, entre otros) permiten garantizar el derecho de todos los niños al desarrollo pleno de sus potencialidades. Sin embargo, la oferta en Argentina es escasa e inequitativa. CIPPEC desarrolla proyectos de investigación, monitoreo e incidencia para articular la oferta, ampliar el acceso, garantizar estándares comunes y formar a los profesionales que trabajan en las instituciones CEC.

¿Qué entendemos por instituciones de crianza, enseñanza y cuidado?

Las instituciones de crianza, enseñanza y cuidado para la primera infancia en Argentina se constituyen en un heterogéneo universo difícil de clasificar. Participan una diversidad de actores (Estado, sector privado y sociedad civil), sectores de política (desarrollo social, salud y educación), y niveles de gobierno (nacional, provincial y local).

Hay formatos institucionales diversos que dependen de distintos sectores, principalmente de los Ministerios de Educación y Desarrollo Social. La educación inicial depende de los Ministerios de Educación provinciales y se organiza en dos ciclos: el jardín maternal (45 días a 2 años) y el jardín de infantes (3 a 5 años). Los Espacios de Primera Infancia son impulsados por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF) del Ministerio de Desarrollo Social pero dependen de provincias, municipios u organizaciones de la sociedad civil, y reciben a niños hasta los 4 años. Además, algunas provincias también cuentan con oferta estatal municipal y existe un conjunto de instituciones de gestión privada no incorporadas a la enseñanza oficial que dependen generalmente de las áreas de comercio.

La heterogeneidad de la oferta se plasma también en las características y diversa calidad de las instituciones. Estas difieren en cuanto a su enfoque, la modalidad de trabajo con los niños/as, del tiempo y del espacio, las condiciones materiales y de infraestructura, los perfiles y condiciones de trabajo de los profesionales, la modalidad que adoptan las denominadas actividades cotidianas —higiene, alimentación y sueño— y la participación de las familias y de la comunidad.

Hay una ausencia de datos confiables y públicos que permitan organizar, cuantificar y trazar un mapa de las instituciones de la primera infancia. La escasa información disponible acerca de la cobertura y la distribución de estas instituciones, su heterogeneidad y fragmentada regulación dificulta la posibilidad de pensar en mejores políticas públicas para la primera infancia.

¿Por qué es importante amalgamar las instituciones que brindan crianza, enseñanza y cuidado?

La división entre cuidado, enseñanza y crianza es de larga data. El efecto de esta división es un desarrollo fragmentado y heterogéneo de las políticas de cuidado, enseñanza y crianza para la primera infancia. Cualquier formato institucional o división de responsabilidades que escinda estas formas empobrece la calidad de la oferta de cuidado, enseñanza y crianza para los niños en su primera infancia.

Al hacerlo, se incumple el derecho de los niños al desarrollo pleno de sus potencialidades y a los principios de la universalidad e indivisibilidad de los derechos. Al mismo tiempo, dado que las mujeres son responsabilizadas culturalmente de las tareas de crianza y cuidado, serán quienes deban absorber los roles que queden fuera de las prestaciones estatales producto de esta división. Por lo tanto, al contribuir a la pobreza de tiempo de las mujeres, se dificulta el logro de la equidad de género.

Para favorecer la disolución de esta histórica división es necesario desnaturalizar la idea de que el cuidado, la enseñanza y la crianza pueden pensarse y organizarse por carriles diferentes. Solo reforzando el carácter indivisible e indelegable de estas tres funciones en la acogida de los niños más pequeños podemos avanzar hacia una garantía plena de sus derechos.

¿Cuáles son los desafíos?

Argentina enfrenta serios desafíos en la oferta institucional de crianza, enseñanza y cuidado. Es necesario contar con políticas públicas para mejorar el acceso y la calidad de esta oferta. Para ello es necesario:

  1. ampliar el acceso a instituciones de crianza, enseñanza y cuidado.
  2. contar con información pública y confiable que permita organizar, cuantificar y trazar un mapa de las instituciones existentes.
  3. articular la oferta para ampliar el acceso y avanzar hacia una mayor integralidad.
  4. garantizar un piso mínimo de calidad para todas las instituciones.
  5. formar a sus profesionales desde un enfoque que considere a las funciones de crianza, enseñanza y cuidado y mejorar sus condiciones de trabajo.
¿Qué propone CIPPEC?

El reto de expandir la cobertura y aumentar la calidad de la oferta es probablemente el más notorio, pero a éste se le suma la necesidad de desarrollar la coordinación intersectorial y la colaboración estratégica entre áreas para lograr un enfoque integral que supere las modalidades actuales de intervención en los programas fragmentados (incluso dentro de cada sector).

  1. Fortalecer la oferta de instituciones para los niños en la primera infancia temprana (de los 45 días a 2 años)

Resulta crucial fortalecer la oferta de instituciones de crianza, enseñanza y cuidado para este grupo etario de manera progresiva. Además, es importante contar con una oferta territorializada de apoyo a la crianza en la modalidad de acompañamiento familiar. Para que esta expansión favorezca una mayor justicia social y educativa, resultaría necesario mapear la oferta disponible y la demanda existente para precisar dónde se encuentran los mayores déficits.

  1. Ampliar el acceso a salas de 3 y 4 años

El Estado debe garantizar la universalidad de la sala de 3 y la obligatoriedad de la sala de 4 años y así extender el acceso a la educación. Para ello, es necesario construir aulas y escuelas, y asegurar presupuesto disponible para el financiamiento de los gastos corrientes. Esto representa un importante desafío en materia de inversión y ritmo de construcción, y requiere de un fuerte apoyo del Estado nacional a las provincias con menores recursos fiscales.

  1. Integrar los registros de información existentes en un Sistema Único y Descentralizado de Información

Para lograr la ampliación de la oferta de una forma justa que realmente contribuya a una mayor equidad socioeconómica y territorial resulta crucial que la toma de decisiones se base en información integrada y actualizada. Esto requeriría fortalecer e integrar los sistemas de información existentes para transitar hacia un Sistema Único y Descentralizado de Información Integral, que produzca periódicamente datos sobre los niños y los formatos institucionales a los que asisten.

  1. Crear Estándares Curriculares Comunes que guíen el desarrollo de las prácticas en todas las instituciones de crianza, enseñanza y cuidado

Dada la heterogeneidad de la oferta, los Estándares Curriculares pueden funcionar como criterio rector para todas las instituciones, lo que ayudaría a garantizar una mayor homogeneidad en la calidad de todos los formatos institucionales. Para su elaboración, resulta fundamental incluir a representantes de todos los formatos institucionales existentes. Los estándares deberían abarcar todo lo que se espera que suceda de las instituciones, incluyendo aspectos de infraestructura, dotación y perfiles de los profesionales, recursos necesarios para las acciones de cuidado, enseñanza y crianza, seguridad y programas de alimentación.

  1. Fortalecer el rol de los supervisores

El monitoreo de los Estándares Curriculares constituye un gran desafío para asegurar su efectiva implementación. Los supervisores juegan un rol clave en este sentido, dado que no solo son la interfase entre la administración central y las instituciones, sino que son quienes más conocen el territorio y pueden adaptar mejor las políticas a las particularidades de su comunidad y territorio.

Los mecanismos de supervisión actuales son sectoriales: solo el nivel inicial cuenta con supervisión regular, mientras que en el resto de los formatos institucionales la supervisión es muy dificultosa y en muchos casos, inexistente. Por ello, se propone implementar un sistema de supervisión cruzada y protocolizada en la que los referentes de las distintas instituciones puedan, desde sus trayectorias y experiencias, colaborar en la observación y control de los estándares y funcionamiento de otros espacios.

  1. Mejorar los procesos de formación y acreditación de los profesionales y asegurarles condiciones de trabajo adecuadas.

Enfrentar el desafío de la calidad exige también implementar políticas de mejoramiento de la formación inicial y continua de todos los profesionales de las instituciones de crianza, enseñanza y cuidado y mejorar sus condiciones de trabajo. Los niveles de cualificación en Argentina son, en muchos casos, insuficientes y/o inadecuados para garantizar el cuidado, la enseñanza y la crianza de calidad a la diversidad de contextos y grupos sociales.

Es necesario brindar una formación integral que considere las funciones de cuidado, enseñanza y crianza de la primera infancia para todos los profesionales que se desempeñan en estas instituciones, que recupere la experiencia acumulada por las instituciones existentes y promueva la participación de la comunidad y las familias.

Todo esto debe estar acompañado de una estrategia orientada a mejorar las condiciones laborales del personal que trabaja en las instituciones de crianza, enseñanza y cuidado. Esto incluye promover remuneraciones salariales equitativas y diferenciales, garantizar los recursos materiales necesarios para llevar adelante sus tareas y mejorar sus condiciones contractuales.

 

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