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Resumen Ejecutivo

Un primer acercamiento al gobierno de la educación formoseña requiere tener presente l a lógica característica que el peronismo formoseño impuso a la vida política provincial desde 1983 -año en el que el Partido Justicialista se hizo cargo del gobierno de la provincia- hasta la actualidad. Desde el retorno a la democracia, las mismas figuras de la dirigencia justicialista se alternaron en el poder al tiempo que se plasmó una dinámica particular, en la cual resulta difícil diferenciar el Estado del partido gobernante y las políticas públicas de las partidarias. Esta simbiosis entre el Estado y el Partido Justicialista atraviesa el ámbito de lo público, imprimiéndole un tono que se caracteriza por una mirada cortoplacista y focalizada en la conservación del poder a partir de la articulación de un tejido basado en la centralización, el clientelismo, el manejo partidario de los recursos públicos y en la absorción o anulación de los demás poderes del Estado desde el Ejecutivo.

 

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La década del noventa se inauguró con la reelección de la fórmula Joga-Insfrán (que ya había gobernado la provincia entre 1987 y 1991). El gobernador, caracterizado como un hábil político y como un profundo conocedor de la administración pública provincial, parece haber puesto el foco de su segunda gobernación en el desarrollo de la obra pública. En el plano educativo, esto se manifestó en la gran cantidad de escuelas construidas a través de los fondos provenientes del Plan Social Educativo.

La siguiente elección provincial (1995) encontró un Peronismo unido, que a partir de la obtención del 57.5% de los votos ubicó la fórmula Insfrán-Bogado al frente de la provincia. Sin embargo, cuando en 1997 Gildo Insfrán anunció su intención de ser reelecto gobernador en 1999, las disidencias internas afloraron, desatando una batalla feroz entre dos vertientes del peronismo provincial que estalló en 1999. La fractura del peronismo se expresó en cada ámbito de la administración pública. Si las gestiones anteriores se habían caracterizado por la continuidad de los actores y de las líneas de acción, a partir de 1997 se quebraron las propuestas y los funcionarios políticos -de todos los rangos- debieron definirse en torno a uno u otro proyecto partidario.

Insfrán llegó a la gobernación en 1995 con una propuesta programática relativamente completa y consensuada, pero la crisis económica en la que se sumergió la provincia, sumada a la preocupación por conservar el poder en un contexto de fractura partidaria cada vez más profunda, provocó que el gobernador no cumpliera con el proyecto presentado. En cambio, su gestión, de tinte más populista, parece haberse centrado en afirmar nuevas redes de poder, utilizando las ya vigentes prácticas clientelares y prebendarias que caracterizan a la experiencia política de la provincia. Durante este período, los cuestionamientos al gobierno justicialista por el manejo corrupto e irresponsable de los recursos del Estado, se hicieron más visibles.

En relación con el posicionamiento del gobernador con respecto a las provincias de la región y al presidente de la Nación, la gestión de Insfrán se diferenció de la de su antecesor. El Dr. Vicente Joga había estado fuertemente enfrentado al gobierno nacional liderado por Carlos Menem, al presentarse como uno de los líderes del movimiento denominado “La Liga del Norte”, una coalición de gobernadores de la zona noreste del país que se unieron para negociar con la Nación propuestas regionales. Contrariamente, Insfrán “que teóricamente tenía que seguir la misma línea de Joga, lo primero que hace cuando asume es ponerse bajo el ala de Menem”, obteniendo así ventajas diferenciales con respecto al financiamiento nacional de programas sociales.

En diciembre de 1999, luego de una polémica elección, la fórmula Insfrán-Bogado asumío la conducción de la provincia. La polarización del peronismo entre los dos candidatos más importantes y los efectos de estas diferencias en una provincia donde existe la Ley de Lemas explica, entre otras cuestiones, la contundente victoria del Justicialismo frente a la Alianza (72.2% de los votos contra 24.6%). Esta segunda gestión de Insfrán continuó en gran medida con las líneas de acción de la primera y logró, además, consolidar una red de apoyo en las regiones del interior de la provincia.

La continuidad del peronismo se vio acompañada por el deterioro de las condiciones socio-económicas provinciales. Todos los indicadores analizados manifiestan que Formosa se ubica entre las jurisdicciones más desfavorecidas del país. El Censo de 2001 evidencia que el 34% de su población tiene las Necesidades Básicas Insatisfechas (porcentaje que se ubica, junto al de Chaco, entre los dos más altos del país) y los datos de la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) en mayo de 2002, reflejan que la provincia presenta los valores más altos del país tanto en relación con la cantidad de hogares pobres (69,9%) como indigentes (39.8%). En términos económicos, el Producto Bruto per cápita de la provincia es el más bajo de la Argentina (2,8 – año 2000) y su Índice de Desarrollo Humano (0,75 - año 2000) se ubica entre los tres más bajos del país. Este panorama de pobreza estructural se ve agravado por las desigualdades existentes en el interior de la sociedad que, además, parecen haberse profundizado en la última década: Formosa presenta la mayor brecha de ingresos del país para el año 2002 y su mayor crecimiento entre 1995 y 2002.

En el plano económico, la provincia de Formosa ha evidenciado siempre una situación fiscal deficitaria, una fuerte dependencia de los recursos nacionales (el porcentaje de ingresos de la provincia provenientes de la Nación no ha sido casi nunca inferior al 87%, llegando a representar más del 90% de los ingresos en el 2000) y un creciente endeudamiento provincial (su stock de deuda pasó de representar 103,73% del ingreso total de la provincia en 1996 a un 190,43% en el año 2000). A mediados de la década del noventa, estos factores se combinaron dando lugar a una profunda crisis económica que estalló en 1996. A partir de entonces, las finanzas provinciales se mostraron, a pesar de los altibajos, más frágiles que los años anteriores.

  • En este contexto macro-político, el sistema educativo, mayoritariamente estatal (92% de la matrícula en este sector), es percibido por las autoridades provinciales como un instrumento partidario fundamental. Su organización centralizada y vertical, los recursos públicos administrados por el sector y su extensión o llegada territorial, son algunos de los factores que lo caracterizan y lo definen como una herramienta política clave. No cabe duda de que l a administración y distribución de casi 9000 cargos docentes y de más de 55.000 horas cátedra, en un escenario de profundización de la pobreza y el desempleo, resulta uno de los aspectos más significativos a tener en cuenta en torno de esta dinámica. A la administración de los cargos docentes y al similar uso que se hace de la instrumentación de los planes asistenciales, devenidas herramientas político-partidarias, se suman otras que, sin tanto vigor, han funcionado también dentro de ésta lógica. Entre otros, habría que considerar las decisiones en torno a la formación y capacitación docente, las obras de infraestructura y mantenimiento, aspectos relacionados con la implementación de Ley Federal de Educación (localización del tercer ciclo, apertura de cursos, creación de cargos, etc.) y los subsidios al sector privado.

El impacto sobre la realidad educativa de estas cuestiones económico-políticas que atraviesan l a práctica política de la educación durante los años noventa permite delinear dos períodos diferentes a lo largo de la década (1991-1997 y 1997-2001). La primera etapa (1991-1997), correspondiente a la unidad del peronismo provincial, se caracterizó por una mayor permanencia y articulación entre los funcionarios políticos del sector educativo -reflejada principalmente en la continuidad del Dr. Aguirre al frente de la cartera (1987-1995)-. En un contexto de crecimiento del sistema, de una importante afluencia de fondos nacionales a la provincia a través del Plan Social Educativo, y de una estrecha relación entre el Ejecutivo y el gremio mayoritario (ADF), tuvieron lugar dos acontecimientos importantes para la educación provincial: la sanción del Estatuto del Docente y su decreto reglamentario, y la eliminación del Consejo Provincial de Educación.

  • Sin embargo, incluso en este período de relativa continuidad institucional, medidas como éstas parecen haber surgido como respuestas a demandas o negociaciones políticas, antes que como resultados de un plan de gobierno. El Estatuto del Docente se sancionó tras una importante negociación con los gremios, a fin de transformar las respuestas a demandas docentes en inmediato apoyo político. Esto explicaría el hecho de que, a posteriori, no se hayan desarrollado mecanismos que permitieran llevar el Estatuto al campo de las prácticas concretas; la mayor parte de las cuestiones estipuladas en la Ley nunca llegaron a plasmarse. Por otra parte, el proceso de disolución del Consejo Provincial de Educación (1991-1995), organismo colegiado que durante la década del ochenta había tenido un rol fundamental en términos educativos, y su absorción por el Ministerio de Cultura y Educación permitió que el Poder Ejecutivo ejerciera un control pleno y directo del gobierno de la educación . Por último, cabe destacar que en esta etapa también tuvo lugar la transferencia de los servicios educativos de la Nación a las provincias, proceso que por sus dimensiones y la excelente relación entablada entre el ministro de educación de la provincia y su par nacional, no parece haber acarreado mayores dificultades.
  • La segunda etapa (1997-2002) coincidió con la profundización de la crisis fiscal de la provincia. El período se caracterizó, a diferencia del anterior, por la inestabilidad institucional y la coexistencia de diferentes proyectos político-partidarios en el interior de la cartera educativa, producto de las internas peronistas que fustigaron a la provincia a partir de 1997. Esta situación trajo aparejada la sucesión en el Ministerio de una serie de cuatro conducciones (Ing. Pan, Prof. Benitez, Prof. Morales y el Prof. Bandeo) poco o nada articuladas entre sí, que respondieron a objetivos diversos y poco significativos desde el punto de vista educativo, aunque ampliamente funcionales a las disputas del Justicialismo. Este panorama dejó aún menos margen para la instrumentación de medidas en el área. En efecto, durante estos años, la mayor parte de los cambios del área se vincularon con redistribuciones del poder en el Ministerio (a través de cambios en el organigrama del organismo) o a recortes presupuestarios que impactaron, principalmente, sobre el salario docente.
  • Con respecto a esto último, un primer dato a tener en cuenta es que los sueldos de los maestros formoseños se ubican, junto a los de Chaco y Misiones, entre los más bajos del país (con un salario de bolsillo de $461). Un análisis de la evolución salarial a lo largo de la década revela que los mismos se han deteriorado al compás de las sucesivas crisis financieras que afectaron a la provincia a partir de diciembre de 1995.

A diferencia de otras provincias, donde los gremios canalizan las demandas docentes y se presentan como controladores de las acciones realizadas por el gobierno de turno, en Formosa, en términos generales, los sindicatos no han logrado establecerse como nexos relevantes entre los reclamos de los docentes y los funcionarios del Estado, ni tampoco como un ámbito de crítica sostenida ante la violación de los derechos consagrados en el Estatuto. Por el contrario, el sindicato más antiguo y numeroso, ADF (Agremiación de Docentes Formoseños), aunque en sus inicios se presentó como un gremio opositor, hacia fines de la década del ochenta se perfiló, cada vez con más fuerza, como uno de los principales aliados del gobierno justicialista, estableciendo estrechos vínculos con las máximas autoridades de la provincia: ministros y gobernadores. La llegada regional y la importante cantidad de afiliados concentrados parecen ser dos características utilizadas por ADF como herramientas políticas a la hora de negociar con el gobierno. Esta lógica de acción permitió que el gremio en general y algunos dirigentes o afiliados en particular obtuvieran importantes beneficios. Son varios los entrevistados que afirman que ADF obtuvo varias ventajas a partir de las negociaciones entabladas con la cartera educativa y la gobernación.

Si bien durante los últimos años se esbozaron cambios, éstos no parecen haber influenciado aún la lógica de las decisiones que imperan en la cartera educativa. En este sentido, cabe mencionar un gremio de reciente conformación, pequeño en tamaño pero importante por las características novedosas que imprime en la práctica gremial de la provincia. El sindicato de Docentes Autoconvocados surgió recién en 2001 como cristalización de una lucha que comenzó con una serie de protestas puntuales de trabajadores que, al no sentirse identificados con gremios existentes, reclamaban de forma independiente. La agrupación de Docentes Autoconvocados se presenta como la única verdaderamente opositora y con lógicas que la diferencian de las clásicas prácticas gremiales de la provincia. Sin embargo, hasta el momento de realizar este informe, sus acciones apuntaban fundamentalmente a la crítica y la resistencia y se veían limitadas a las escuelas medias de la capital de la provincia, es decir, impactan muy poco sobre los otros niveles educativos o en el interior.

  • Al analizar las relaciones laborales entre el Estado y los docentes, nos encontramos entonces con un panorama sin reglas precisas o, más bien, donde las reglas son maleadas por los funcionarios públicos con lógicas discrecionales. A pesar de la minuciosa regulación al respecto, cristalizada en el sistema de puntaje y de concursos del Estatuto del Docente de la provincia, los mecanismos allí expresados son constantemente vulnerados. En este punto, los entrevistados coinciden en que tanto la asignación como la distribución de cargos responden a cuestiones vinculadas al fortalecimiento cortoplacista de los aparatos partidarios. Por su parte, un seguimiento de los concursos de antecedentes y oposición para la asignación de cargos directivos o de supervisión revela la ausencia de procesos confiables y constantes. Sin embargo, el turbio proceso de asignación de cargos en la provincia no se relaciona únicamente con el funcionamiento de las Juntas de Clasificación –que ajustan las medidas para asignar puntajes a las prioridades partidarias del gobierno- sino que las direcciones de nivel y las delegaciones zonales tienen una importante influencia en el curso que toman estas decisiones.

Por otra parte, Formosa fue una de las jurisdicciones más recursos de origen nacional recibió a lo largo de la década, dado que las discrepancias entre el gobierno provincial y el nacional no encontraron ningún eco en el ámbito de la educación. Por el contrario, las ya existentes relaciones entre Orlando Aguirre, ministro de cultura y educación de la provincia, y su par nacional, Jorge Rodríguez, se cristalizaron dando forma a una dinámica de la cual ambos se beneficiaron. Así, las políticas que surgían del Ministerio de Educación de la Nación fueron permanentemente respaldadas desde las autoridades educativas de la provincia. Un análisis de la dinámica de los fondos de origen nacional que recibió la provincia durante aquellos años permite evidenciar el especial vínculo entre Formosa y la Nación en el terreno educativo. A diferencia de otras provincias, donde los fondos nacionales afloraron tanto a partir de planes financiados por la Nación (Plan Social y PRODyMES II) como por planes cofinanciados por la Nación y las provincias (PRISE y PRODyMES I), en Formosa sólo tuvieron lugar los primeros. Por otra parte, son varios los entrevistados que aseguraron que Formosa fue especialmente beneficiada por los programas que surgieron en el marco del Pacto Federal Educativo (especialmente aquellos ligados al Plan Social). A lo largo de la década, las transferencias realizadas por la Nación en relación con la cantidad de alumnos de la provincia se encuentran por encima del obtenido por el resto de las provincias ($481.7 frente a una media nacional de $376). A partir de 1993, Formosa no sólo fue escenario del inicio del Plan Social a nivel nacional sino también de permanentes actos para la entrega de textos y útiles escolares y de inauguraciones de nuevas escuelas que fueron las prioridades de las inversiones del Plan Social. Formosa recibió además de los fondos ligados al Plan Social, fondos por convenios propios y específicos firmados con la Nación.

  • La aplicación de la nueva estructura propuesta en la Ley Federal de Educación desarrollada a partir de 1997 hubiera podido ser una oportunidad para que las autoridades reflexionaran sobre las problemáticas educativas que acusan a la provincia. Formosa presenta indicadores que se sitúan por debajo de la media nacional en todos los niveles educativos tanto en relación con los datos que dan cuenta del tránsito de los alumnos por el sistema (repitencia, abandono y sobreedad) como de calidad. La tasa de repitencia es especialmente alarmante en EGB 1 y 2 y en el nivel polimodal (la provincia presenta valores que se ubican entre los tres y cuatro más altos del país, respectivamente). La tasa de abandono del nivel polimodal (16.5%) posiciona a la provincia, junto a Jujuy, entre las dos jurisdicciones más desfavorecidas. En relación con la sobreedad, la provincia se encuentra muy por encima de la media nacional, superándola en 15 puntos porcentuales para EGB 1, 2 y 3, y en 10 en el nivel polimodal. Por su parte, las Evaluaciones de la Calidad Educativa de la Nación (ONE) evidencian que desde 1993 hasta el año 2000, los alumnos formoseños obtuvieron resultados inferiores a los de la media nacional (Formosa se ubicaba en el año 2000 entre las ocho provincias cuyos alumnos obtuvieron un menor porcentaje de resultados favorables en las pruebas al finalizar el segundo ciclo de la EGB) . Sin embargo, más allá de la crítica situación educativa que reflejan estas cifras, las definiciones del Poder Ejecutivo respecto al tema parecen haber sido las mínimas e indispensables para cumplir con los designios nacionales, garantizando de esa forma la afluencia de los fondos convenidos. La ausencia de medidas, normas o directivas específicas en torno a ejecución de la reforma fueron una clara expresión de la improvisación con la cual de desarrolló el proceso y funcionaron como impedimentos para avanzar con modificaciones que permitieran elevar el nivel educativo de la provincia.

El desinterés por las políticas educativas se evidencia también a la hora de realizar un balance del esfuerzo financiero que la provincia dedicó a la educación a lo largo del período que nos concierne. El porcentaje del gasto provincial dirigido a la educación es quizás el indicador que mejor expresa cuán desfavorecida se encuentra el área: éste se ha mantenido siempre por debajo de la media nacional (26,1%); Formosa se posiciona en el anteúltimo lugar con respecto al porcentaje del gasto provincial dedicado a la educación a lo largo de la década, superada solamente por la provincia de La Rioja. Esta situación se agrava aún más si se considera que Formosa es la jurisdicción con mayor proporción de habitantes en edad escolar (31,9%). Aparentemente, el hecho de que la provincia no presente un gasto por alumno extremadamente bajo ($1029 frente a $1284 a nivel nacional) pareciera contradecir lo dicho anteriormente. Sin embargo, este indicador se explica, por un lado, por la alta cantidad de recursos que tiene el Estado provincial por habitante (se encuentra entre las 9 provincias con mayor gasto por habitante) y, por otra parte, por la baja tasa de escolarización (es una de las cinco jurisdicciones con menor tasa de escolarización). El gasto por alumno como porcentaje de los recursos fiscales por habitante refleja de manera más pertinentemente el débil esfuerzo financiero de la provincia en materia educativa: Formosa se encuentra, junto a La Rioja y Tierra del Fuego, entre las tres jurisdicciones que presentan los valores más bajos para este ítem.

En suma, el sistema educativo formoseño se encuentra inserto en un dispositivo político viciado que articula la centralización del poder, las prácticas clientelares, el manejo partidario de los recursos públicos y la absorción o anulación de cualquier espacio de poder desde el Ejecutivo. Estas cuestiones, al establecer una estrecha relación entre la esfera político partidaria y la educativa, dejan poco margen para el diseño y la implementación de políticas en el sector.

 

Autora del informe : Alejandra Cardini

Informe completo : Informe Jurisdiccional N°10 www.cippec.org/proyectoprvincias/formosa

Trabajo de campo : realizado en octubre de 2002.

Entrevistas realizadas : 46 en total. Ministros de educación : 6, Funcionarios: 21, Supervisores: 6, Sindicalistas: 4, Representantes del sector privado: 4, Legisladores: 1, Otros: 4.

Diarios provinciales consultados : Diario La Mañana de Formosa – Desde 1991 hasta 2002

Bibliografía fundamental
Caputo, L. Jóvenes rurales formoseños y los obstáculos a las prácticas participativas en: La Participación Social y Política de los Jóvenes en el Horizonte del Nuevo Siglo, comp. Sergio Ballardini, CLACSO, 2000, Buenos Aires.
Godoy, José María, La práctica política del Clientelismo en Formosa, una Contribución para su estudio, Universidad Nacional de Formosa, Formosa, julio 2002.
Informe de la Situación Social de la Provincia de Formosa, Sistema de Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales (SIEMPRO), Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Presidencia de la Nación. Artículo La Política del Absurdo. Los contrastes formoseños”, Revista Nueva, 4 de noviembre, 2001.
Olmedo, Mario Antonio, Escuela pública: diversidad y exclusión en Formosa, Editorial Rincón de Arandú, Formosa, Argentina, 2001.
Montes. B. E., Seguimiento y monitoreo de la transformación curricular en la educación general básica 1 y 2 en la ciudad de Formosa, República Argentina, Universidad Nacional de Formosa, Primer y Segundo Informe, Formosa, febrero 2001.

Evolución de gobernadores y ministros de educación de Formosa durante el período 1991-2001

 

1983-1987

1987-1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

Gobernador y vicegobernador

Floro Bogado- Lisbel Rivira

Vicente Joga – Floro Bogado

Vicente Joga – Gildo Insfrán

Gildo Insfrán - Floro Bogado

Partido

Partido Justicialista

Ministro de Cultura y Educación

 

Prof. Pedro Bogado

Dr. Orlando Raúl Aguirre

Ing. Guillermo Pan

Prof. Rodolfo Benitez

Prof. Pedro Morales

Prof. Gilberto Bandeo

Fuente: Elaboración propia sobre la base de información relevada en la provincia.

 

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