El Estado debe promover la adopción tecnológica en las empresas y la readaptación de las habilidades de los trabajadores

En el marco del AI+Tour de Microsoft, el encuentro de Inteligencia Artificial (IA) más importante del calendario, ayer se presentaron los resultados del estudio “Inteligencia Artificial y Crecimiento Económico: Oportunidades y desafíos para Argentina” realizado por el CIPPEC para la empresa.

“Estamos frente a los que podría llegar a convertirse en uno de los factores de crecimiento económico más grande de la Historia y queremos que Argentina aproveche esta oportunidad. La inteligencia artificial no es parte de un futuro posible sino de nuestro presente, las empresas argentinas que empiezan a incorporar esta tecnología van en aumento y los vemos en diversas industrias, en el agro, en retail, en servicios financieros, entre otros”, comentó Diego Bekerman (foto), Gerente General de Microsoft Argentina.

El estudio investigó, entre otras cosas, cual es la ventana de oportunidad para Argentina, como se puede aprovechar esta tecnología para impulsar el crecimiento económico y como superamos los desafíos y obstáculos de nuestra economía para tomar ventaja de IA. Se indagó en seis economías de la región para realizar proyecciones de crecimiento. El capítulo vernáculo del informe concluye que si Argentina adoptara y difundiera la IA de manera más intensiva que las TIC en los ‘90, podría acelerar el crecimiento en la próxima década más de un punto porcentual, respecto de la tendencia histórica (3%), ubicándose en 4,4% de PIB

El documento se basa en un ejercicio de simulación de escenarios alternativos de adopción y difusión de la IA y su impacto sobre el crecimiento de la economía y varios sectores en los próximos diez años.

Escenario positivo. Sugiere que el ritmo de crecimiento económico potencial podría acelerarse en más de un punto porcentual por año durante la próxima década y llegar a ese comentado 4,4% si Argentina logra acelerar la tasa de adopción de tecnologías asociadas a la IA. Los ejercicios muestran también que la aceleración del crecimiento no se restringiría a un pequeño puñado de sectores de alta tecnología sino que sería un fenómeno de carácter general. La Cuarta Revolución Industrial liderada por la IA representa una ventana de oportunidad para Argentina por dos razones. La primera es que la revolución acaba de comenzar, si bien se viene hablando de máquinas inteligentes durante las últimas siete décadas, recién ahora se puede pensar en incrementar la productividad de la economía en forma masiva con la IA. La segunda razón es que actuar en forma proactiva y tomar la delantera en materia de incorporación de IA reporta importantes beneficios en términos de crecimiento económico y de bienestar. “Para que Argentina capture esta oportunidad es clave darse cuenta que la Inteligencia Artificial es más que sólo otra ola de tecnología se trata de una combinación única entre máquinas y trabajo humano con la capacidad de potenciar nuestras capacidades, innovar y generar nuevos mercados”, agregó Bekerman.

Escenario neutral o de statu quo. Asume que Argentina mantiene el mismo ritmo de adopción tecnológica que en los ’90 y, en ese caso, su proyección de crecimiento se ubica apenas por encima del promedio en en 3,7% anual.

Escenario negativo. Refleja un deterioro respecto de la adopción de tecnología que llevaría a Argentina a una desaceleración del crecimiento hacia 2% anual. La experiencia de las revoluciones industriales previas sugiere que las empresas y los países que más rápido adoptan las nuevas tecnologías obtienen más oportunidades en términos de crecimiento. Esta es la tesis sobre la que se basa el informe del Cippec.

“La Primera Revolución Industrial, que introdujo la máquina a vapor, fue liderada por el Reino Unido, que logró crecer durante casi cinco décadas el doble que el resto de Europa”, explicó Ramiro Albrieu, investigador responsable del estudio. “La Segunda Revolución Industrial tuvo su epicentro en Estados Unidos, con la introducción de la electricidad, que rápidamente se difundió por todos los sectores productivos de esa economía, llevando a ese país a un crecimiento de más del doble de Europa. Y en la Tercera Revolución Industrial se produjo el ‘milagro asiático’: empujado por una rápida absorción de las tecnologías de la información (TIC), el sudeste asiático triplicó las tasas de crecimiento de América Latina”.

Sin embargo, Albrieu sostiene que en el caso de la Cuarta Revolución Industrial aún no está todo dicho: “Se abre una oportunidad de crecimiento para muchos países en desarrollo, incluyendo Argentina”.

Pero los cambios no son automáticos. El estudio sostiene que para llevar a Argentina a un nuevo nivel de incorporación tecnológica se requiere una política industrial 4.0 y un esfuerzo importante de readaptación de las habilidades de los trabajadores, a medida que éstos sean desplazados a nuevas tareas, de mayor calidad y productividad. Este es uno de los puntos más importantes para toda la región, incluyendo a nuestro país.

Finalmente, se necesitan empresas que desafíen el statu quo para poder aprovechar la innovación que trae la IA, con su potencial para la apertura de nuevos sectores tecnológicos. “Las revoluciones industriales siempre se dieron en las empresas”, recuerda Albrieu. “Argentina enfrenta un gran desafío: apenas 16% de sus trabajadores cuenta con las habilidades que se potenciarán con la revolución de IA. Así, el papel del Estado es central para promover y facilitar el proceso de adopción tecnológica por parte de las empresas y para readaptar las habilidades de los trabajadores”, enfatiza Albrieu.

El informe del Cippec (que hace foco específico en Gire-Rapipago e IRSA, así como en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo) destaca que la IA, al igual que las demás tecnologías que revolucionaron la economía en el pasado, generará beneficios en casi todos los sectores. Coincide Bekerman: “Estamos viendo un interés generalizado en esta tecnología desde diversos sectores para la reducción de costos, como solución para la integración de sus sistemas, para el mejor uso de los datos y para la atención de los clientes. La Inteligencia Artificial no se trata de robots reemplazando el trabajo de las personas, sino se trata de una tecnología capaz de amplificar nuestras capacidades como trabajadores, optimizar los negocios y generar un impacto positivo en la economía del país. Tenemos el desafío de entre todos generar las condiciones para capturar la oportunidad”.

Fuente: El Economista

Autor


Ramiro Albrieu

Investigador principal de Desarrollo Económico

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