La situación social no es la de 2001/2002, pero persiste un núcleo duro de pobreza estructural a pesar de períodos de crecimiento económico

La situación social es peor que en 2001″, dijo ayer el ex presidente Eduardo Duhalde en C5N, al hablar sobre las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri, quien no solo usó como slogan de campaña “Pobreza cero”, sino que, -además- meses atrás pidió: “Quiero que juzguen mi Presidencia por cómo avanzamos en este objetivo”, al referirse a esta problemática.

A raíz de esta comparación, consultado por El Cronista, el diputado nacional del Frente Renovador (FR) Daniel Arroyo aseguró que la situación “está empeorando mucho”, y señaló tres cuestiones: lo alimentario (cada vez son más los que van comedores, más chicos se quedan a comer en el colegio y aumentan los precios de los alimentos); el endeudamiento de las familias y la actividad económica, que “está parada”. Aun así, aclaró: “No creo que estemos como en el 2001”, y enumeró los motivos: “Primero, en 2001, había 57% de pobreza, hoy, 32%. Segundo, hay mayor cobertura del Estado: 9 millones de personas reciben dinero todos los meses y, tercero, si bien la situación social es crítica, todavía la actividad económica sigue funcionando. En 2001, había un parate absoluto”. Por ello, concluyó: “La situación no es la de 2001 pero sí va empeorado. Me parece que el Gobierno no está tomando nota de la gravedad, de la tensión que hay”.

“No haría esa comparación. Sin embargo, destacaría que estamos en una situación compleja y con un nivel de conflictividad potencial importante”, señaló Juan Ignacio Bonfiglio, investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA. Y distinguió: “Después del estallido de 2001, y con la devaluación de 2002, la pobreza supera al 50% de la población. Ahora, seguramente, está en un nivel más bajo. Pero habría que hacer un análisis de largo plazo: qué nivel asume la pobreza en términos estructurales y sobre qué nivel hay mucha dificultad para que se reduzca”.

“Hay un porcentaje importante de la población, por encima de un 20%, que está en condiciones de pobreza más estructural”, observó Bonfiglio. En esto coincide Gala Díaz Langou, directora del programa de Protección Social de Cippec, cuando dice: “Aun en períodos de crecimiento, hubo un núcleo duro de pobreza estructural que no logró mejorar su situación. Ese desafío persiste hoy”.

De todas formas, Díaz Langou afirmó: “Desde la crisis de 2001-2002, la situación social mejoró notablemente. Según las estimaciones del Cedlas (UNLP), en base a la nueva metodología oficial aplicada a microdatos de la EPH-Indec, la pobreza por ingresos llegó a un pico en ese momento superior al 60% mientras que los últimos datos disponibles (primer trimestre de 2018) indicaban una pobreza por ingresos del 26%”. Y agregó: “Lo mismo sucede con otros indicadores, como la tasa de empleo. En 2002 solamente 34% de los argentinos se encontraban empleados, mientras que los últimos datos (primer trimestre 2018) indicaban que 42% de los argentinos estaban en esa situación”.

El último dato de pobreza que publicó el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA es del tercer trimestre del año pasado y se ubicó en 28,7%, según la serie comparable, mientras que, en 2016, había sido del 32,9%. De todas formas, Bonfiglio dio un panorama poco alentador para la cifra de pobreza de este año, que se conocerá, probablemente, en noviembre: “Cabría esperar que no siga descendiendo sino, más bien, que esa tendencia descendente se revierta. No sabemos en cuánto”. Y apuntó a la inflación, los salarios y la actividad económica como los principales causantes de este rebote.

Este medio se contactó el Ministerio de Desarrollo Social, que conduce Carolina Stanley, y respondieron: “No le vamos a contestar a Duhalde”. Y, a la hora de hablar sobre pobreza, señalaron: “La ministra habló sobre el tema, y no es momento de salir a hablar ahora”.

Fuente: El Cronista

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Gala Díaz Langou

Directora de Protección Social

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