Redes de Tutoría: el que enseña aprende dos veces

Todos pueden aprender y todos pueden enseñar: cada estudiante debe elegir un tema y seguir un protocolo que le indica cómo aprender, cómo monitorear su aprendizaje y cómo enseñar lo que aprendió.

Redes de Tutoría se basa en un supuesto fuerte: sin vínculo personal-afectivo, no hay aprendizaje. Para ello propone un formato pedagógico clave: hacer de los estudiantes participantes activos en el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de dinámicas que promuevan que los estudiantes se enseñen entre sí. Por ejemplo: la estudiante que sabe más de matemáticas le enseña a el/la que tiene rezagos en esa materia; el que domina las conjugaciones verbales apoya a compañeros/as con deficiencias en esa área y así.

En el camino, los estudiantes se vuelven actores de su propio aprendizaje, refuerzan lo que ya saben (nada mejor para aprender bien algo que tenerlo que enseñar), generan vínculos personales fuertes, fortalecen su autoestima, su motivación y su sentido de pertenencia. Asimismo, la flexibilización de tiempos y espacios de aprendizaje rompe la rutina escolar y promueve el crecimiento de la autonomía a través de la metacognición.

En este modelo pedagógico, el docente retiene un papel central, pero uno distinto al tradicional. El maestro deja de ser el único que sabe y el que tiene todas las respuestas, para convertirse en una suerte de director de orquesta que propicia, facilita y orienta la construcción colectiva de aprendizaje. El tránsito del rol tradicional de impartidor de una verdad única al de facilitador que detona y estructura el aprendizaje recíproco y compartido no es fácil pues le supone al docente, entre otras cosas, redefinir el basamento de su autoridad frente a sus estudiantes, al tiempo que le exige desarrollar o fortalecer habilidades como la escucha, la observación, la empatía y la capacidad de argumentación.

¿Cómo funciona?

La conformación de la Red de Tutoría comprende cinco pasos:

1- Un conocedor de un tema (profesor, especialista, estudiante avanzado) prepara un tema del curriculum que le interese, conozca en profundidad y responda a una dificultad de los estudiantes, y elabora un ‘protocolo’ de aprendizaje/enseñanza detallado del tema, incluyendo procesos de metacognición.
2- Cada estudiante elige un tema de estudio según sus intereses (a sabiendas de que al final del curso debe haber elegido todos los temas).
3- Los temas se abordan en relación tutora: un tutor (el maestro, otro estudiante, un padre, una persona de la comunidad) apoya el proceso de aprendizaje de quien aprende orientándolo según sus necesidades. La tutoría no termina hasta que quien aprende no demuestre profunda comprensión del tema.
4- Al terminar, cada estudiante expone públicamente lo aprendido, su estrategia de aprendizaje y las emociones asociadas.
5- Luego de la demostración, cada estudiante tutorea a otra persona, conformando de esta manera una comunidad de aprendizaje en el aula.

Puede implementarse en cualquier asignatura del currículo vigente y en todos los niveles del sistema, partiendo de las premisas de cada asignatura.

Referencias

Gabriel Cámara, creador de este método, ha trabajado por su difusión y ha realizado contactos con investigadores en el nivel internacional. La experiencia está incluida en la serie Leading Education Change, realizada por un grupo de investigación que es parte de la American Educational Research Association. Después de algunos artículos en la página electrónica del grupo, el Teachers College Press publicó el libro con aportaciones breves de 25 participantes y prólogo de Michael Fullan. Los participantes representan 15 países y hablan desde la perspectiva del cambio educativo a gran escala.

Fuentes
Rincón-Gallardo, S. y Elmore, R. (2012), “Transforming Teaching and Learning Through Social Movement in Mexican Public Middle Schools”, Harvard Educational Review, Vol. 82 No. 4 Winter 2012.
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