Metodología

El método consiste en la identificación del área urbana mediante la foto-lectura, análisis e interpretación de imágenes satelitales provistas por Google, a través de la plataforma Google Earth, para cada uno de los 33 GAU’s del país, en tres momentos: 2006, 2010 y 2016. A partir de las imágenes, se delimita la mancha urbana en cada período y se identifican los usos del suelo en las zonas de expansión. Cabe destacar que también se detectaron los vacíos urbanos, fracciones de tierra no urbanizadas y sin uso al interior de esa mancha].

Una vez delimitadas las zonas de expansión urbana, se procesaron los dibujos mediante Sistemas de Información Geográfica (SIG) de acceso libre. Así se obtuvieron las superficies que constituían el área urbana al año 2006 y la superficie correspondiente a la expansión producida en cada período subsiguiente.

Cabe aclarar que fueron necesarios algunos ajustes para la determinación de los datos. La calidad en la definición de las imágenes resultó un factor clave para la elección del corte temporal, dado que la plataforma Google Earth posee  limitaciones en la cantidad de información suministrada en la periodización y datación temporal de las imágenes que proporciona, especialmente dentro del período 2000 a 2008. La necesidad de establecer un panorama de lectura significativo, junto con esta limitación en la fuente de datos, fueron los principales determinantes en la definición del año 2006 como punto de referencia inicial, dado que a partir de allí la recurrencia de las imágenes es mucho más fluida y consistente. Luego, la amplitud del horizonte temporal fue establecida para un período de 10 años, es decir hasta el año 2016.

El insumo principal obtenido son las cuantías superficiales, es decir las Áreas Urbanas. Dado la naturaleza de los objetivos trazados y el alcance de las tareas realizadas, esos datos sólo pueden obtenerse mediante la foto-interpretación. Para ello ha resultado imprescindible contar con la definición de un pixel de lectura de gran detalle, sin embargo, algunas de las 33 ciudades estudiadas, dada la escasa definición y precisión de las imágenes, no contaban con este insumo en correlación estricta con la fecha de lectura necesaria (2006). En tales casos se realizaron proyecciones de crecimiento de las áreas urbanas de estas ciudades. Las mismas se determinaron en forma lineal, en base a la media de crecimiento anualizada de cada ciudad.

Para definir el alcance de los sectores afectados por este estudio, se considera como Área Urbana a toda subdivisión que implique la urbanización de un mínimo de una hectárea, donde se verifique la continuidad de tejidos y que la misma sea destinada a usos urbanos, industriales y/o equipamientos, y siempre que se encuentre materializada o próxima a materializarse, independientemente de la aprobación de la urbanización por parte de las autoridades locales.

Para el caso de que dicha continuidad se interrumpa y comiencen a aparecer saltos entre espacios rurales o periurbanos, se considera sumar, en la continuidad del crecimiento de mancha urbana, el criterio de la contigüidad jurisdiccional y el de la distancia, integrando a aquellos sectores que se encuentren a no más de 5 km. respecto del borde del tejido que integra la mancha mayor.

Cuando el salto en la continuidad de los tejidos y áreas urbanas se manifiesta con un accidente geográfico importante (un río muy caudaloso o un cordón montañoso, por ejemplo), debido a la interrupción funcional e independientemente de la regla de los 5 km, no se continúan adicionando esas áreas a la mancha urbana mayor.

Para la delimitación de los GAU’s, finalmente, se consideraron los municipios y/o departamentos cuyas ciudades o localidades integran el continuo del Área Urbana que cumplan con las condiciones antedichas.

En síntesis, se reconoce como parte integrante de la superficie urbana y, por lo tanto, como superficie computable a ser sumada en los análisis de crecimiento y evolución de la expansión urbana, a las siguientes formas de urbanización:

Los trazados de futura urbanización: una marca de trazado que todavía no se haya materializado (por ejemplo, no hay postes o tendidos evidentes de iluminación) no se considera urbano, si en cambio aparecen postes, casas, entre otros elementos, sí se lo considera como tal.

La expansión de la superficie urbana se considera tomando como criterio general la regla mencionada de los 5 km. (medidos a lo largo del eje de un camino o ruta), aunque cabe aclarar que dicha regla se aplica sólo cuando aparecen usos residenciales.

Los intersticios entre tejidos de viviendas se consideran como parte del funcionamiento urbano por lo que los mismos son considerados dentro del área urbana.

Los vacíos no implican una vacancia, aún en su condición de uso no consolidado son parte de la dinámica de las actividades inherentes al desarrollo urbano, es decir que un vacío puede tener un destino urbano asignado, por lo que se integra a la dinámica de su entorno y es parte de la mancha urbana que los circunda. No obstante, aquellos que tienen más de 1 km2(100 hectáreas), dado su tamaño y debido a la distorsión que pueden provocar en la interpretación de los datos finales, sí son considerados como vacíos urbanos y son computados aparte en la sumatoria final de la expansión urbana. Lo importante en tal sentido es identificar estas vacancias para obtener el dato de los Vacíos Urbanos al año 2016, que es el último corte estudiado.

En cuanto al periurbano, que es el espacio de transición entre lo urbano y lo rural, donde es dificultoso definir qué superficie se considera en el análisis, se determina un mínimo de 1 hectárea urbanizada en conjunto para considerar a dicho sector como urbano.

El segundo insumo importante es el crecimiento demográfico. Para complementar el estudio del crecimiento de la expansión urbana y con el fin de poder realizar comparaciones y análisis específicos del conjunto de los 33 GAU’s, se tomó en cuenta la dinámica de la población que habitaba cada uno de los aglomerados en los tres momentos mencionados (2006, 2010 y 2016). La consecuencia derivada de esta incorporación son dos elementos muy potentes para dimensionar la forma en que las ciudades están creciendo.

En primer lugar, pueden determinarse las densidades poblacionales. En segunda instancia puede definirse el factor de crecimiento, es decir la relación entre el área urbana expandida y el aumento de población en el mismo período temporal. La pregunta que responde dicho factor es: ¿cuánto crece el área de la ciudad respecto del crecimiento de su población?

En particular, dada la dispersión de las cuantías obtenidas según las distintas fuentes y metodologías con las que los institutos de estadísticas obtienen sus datos poblacionales, se optó por procesar cifras directas, obtenidas en crudo en las bases censales primarias del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). De este se han obtenido las cuantías poblacionales desagregadas a nivel de localidad censal, la cual es una unidad con gran especificidad en los resultados, dado que es posible obtener de allí la población urbana. El nivel de precisión conseguido es bastante alto, al igual que la fiabilidad de los resultados producidos.

Cabe aclarar al respecto que, con el fin de generar los indicadores de densidad, factor de crecimiento y consumo de suelo, fue necesario compatibilizar los años de análisis en correlación con los definidos para el estudio de las áreas urbanas (2006, 2010 y 2016), por lo que, al igual que en aquel, hubo que realizar proyecciones de crecimiento poblacional, correlacionándolos con esos mismos años. Para dar mayor solidez a estas proyecciones se adoptó el método logístico, para lo cual hubo que trabajar con tres cortes censales, específicamente los realizados en los años 1991, 2001 y 2010.

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