Gobernanza e institucionalidad del financiamiento de infraestructura en Argentina

Publicado en septiembre de 2021

La inversión en infraestructura pública es importante para el desarrollo del país y sus capacidades tanto de energía, como de logística y otras actividades comerciales que influyen en la productividad de la economía. En 2020 el Estado invirtió cerca del 1,3% del PBI y en 2021 se planteó como una importante actividad económica de la reactivación subiendo a 2,2% del PBI según las proyecciones para este año. Sin embargo, las necesidades de infraestructura en Argentina requieren de mayor presupuesto y alternativas de financiamiento que la obra pública tradicional que financia el Estado. Es aquí donde se ven involucrados varios actores, instituciones y mecanismos con distintos grados de institucionalidad y robustez financiera.

La elección de los mecanismos de financiamiento para nuevas obras es fundamental, ya que determina de qué manera las cuentas públicas van a repartir el esfuerzo fiscal en el tiempo y la posibilidad de realizar los desembolsos de manera eficiente.

El presente documento analiza tres mecanismos de financiamiento de la obra pública: el sistema tradicional del Estado a través del presupuesto nacional, los préstamos blandos bilaterales con países que financian de forma directa obras en el país y los programas de Participación Público-Privada (PPP). Si bien este último abarca una amplia gama de modalidades, el análisis limita su alcance a la luz de los contratos previstos en la ley 27.328 del 2016. Cada uno de estos mecanismos tiene observables ventajas y desventajas, que serán abordadas en el documento para su comparación sistemática.

Los instrumentos de financiamiento conviven con diversos problemas que los condicionan. Estos inconvenientes son la coexistencia de un déficit crónico de cuentas públicas, constante inestabilidad económica e institucional, que incluye crisis de deuda de recurrentes, depreciación de la moneda y la interrupción de contratos en el marco de la emergencia pública, que eleva los riesgos que enfrenta la inversión del sector privado en el país. Estas variables conducen a un desempeño económico bajo de los préstamos blandos y de las PPP.

Además de estas barreras a la inversión, se agregan otras como por ejemplo la falta de planes sectoriales en los gobiernos que orienten las inversiones, la escaza implementación de buenas prácticas internacionales en los contratos y legislaciones locales, la dificultad para alocar correctamente los riesgos de los proyectos entre el Estado y el financiador y la ausencia de políticas públicas eficientes para el desarrollo de la infraestructura.

La experiencia internacional y los puntos débiles de los mecanismos de financiamiento disponibles descubiertos en la comparación realizada en el presente documento, arrojan algunos puntos clave. En primer lugar, la necesidad de fortalecer marcos normativos e institucionales para canalizar el financiamiento internacional y local destinado a infraestructura. En segundo lugar, robustecer iniciativas de transparencia que nivelen la información a lo largo de los tres mecanismos analizados. Finalmente, todos los mecanismos requieren de condiciones macroeconómicas estables y previsibles, además de una planificación sectorial a lo largo de todos los ministerios que ejecuten planes de inversión en infraestructura.

La “otra” política previsional. El ahorro previsional voluntario y los seguros de retiro.

Publicado en septiembre de 2021

La política previsional tiene como principal objetivo proteger a las personas cuando salen del mercado laboral por haber alcanzado una edad determinada (vejez), por sufrir un menoscabo transitorio o permanente en la posibilidad de trabajar (invalidez) o a los derechohabientes en caso de muerte del trabajador o del beneficiario de una prestación previsional (sobrevivencia). Las herramientas posibles para alcanzar este objetivo son múltiples y las decisiones que las autoridades tomen al respecto tendrán impactos directos en dimensiones tales como la cobertura del sistema, la suficiencia de los beneficios, la sustentabilidad de sus finanzas, la equidad entre los participantes y la eficiencia institucional con que se implementan.

Dado que se trata de una política que busca ofrecer protección al conjunto de la población y que su diseño sigue principios cercanos a los de los esquemas de aseguramiento colectivo, es razonable buscar que las condiciones en las que los distintos ciudadanos participan del sistema sean razonablemente uniformes, así como minimizar la fragmentación institucional o financiera. Sin embargo, también parece legítimo que, por distintas razones, algunos individuos o grupos de estos aspiren a percibir, una vez retirados del mercado de trabajo, beneficios superiores a los determinados por los esquemas previsionales públicos. Para satisfacer esta demanda y, a la vez, mantener condiciones institucionales, de sustentabilidad y equidad razonables, el ahorro previsional voluntario puede tener un rol relevante. Este es un mecanismo que permite a las personas ahorrar por sobre lo cotizado obligatoriamente, aumentando así el monto de la pensión.

El interés por acumular ahorro voluntario no solo es legítimo sino que, desde el punto de vista de la sociedad, es deseable por sus efectos macroeconómicos. Por ello, es necesario que el Estado facilite y promueva el desarrollo de instrumentos de este tipo, asegurando la confiabilidad de los mismos mediante esquemas de regulación y supervisión adecuados.

Tanto la literatura como la experiencia internacional muestran que incorporar este tipo de esquemas en los sistemas previsionales es posible. Las experiencias de esquemas de ahorro voluntario en Argentina han tenido resultados poco alentadores, en buena parte debido a problemas macroecónómicos y a esquemas de supervisión insuficientes.

Sin embargo, es posible promover el desarrollo de estos instrumentos para responder a demandas específicas individuales, así como una alternativa a las demandas por regímenes de excepción que periódicamente se formulan ante las autoridades correspondientes. El documento presenta algunos principios que deberían guiar a esquemas de este tipo, para ser exitosos en sus objetivos.

Sistemas de alerta temprana en la educación secundaria: prevenir el abandono escolar en la era del COVID-19

Publicado en septiembre de 2021

Una de las medidas centrales de los gobiernos para reducir la circulación del COVID-19 fue la suspensión de la presencialidad educativa durante 2020 y parte de 2021. Esta respuesta fue casi universal, pero se proyecta que su prolongación en el tiempo, junto con el deterioro social y económico provocado por la crisis sanitaria, tendrán efectos adversos muy importantes en América Latina y el Caribe sobre la escolarización de los niños, niñas y adolescentes.

Uno de los efectos más preocupantes es el aumento del abandono escolar: en 2020 el Banco Interamericano de Desarrollo estimó que 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe podrían abandonar sus estudios como consecuencia directa de la pandemia. El 90% de ellos son estudiantes de la educación secundaria, lo que significaría un retroceso en el acceso a ese nivel educativo de casi una década en el grupo de jóvenes de 15 a 17 años. El aumento del abandono escolar se explicaría principalmente a partir de la pérdida de los aprendizajes de los estudiantes, especialmente de los grupos más vulnerables, y por un deterioro de la situación socioeconómica de las familias que podría resultar en una mayor participación de los adolescentes en el mercado de trabajo en detrimento de la asistencia a la escuela.

Esta proyección también concierne a la Argentina, donde incluso en 2021 hubo semanas en las que 9 de cada 10 estudiantes no asistieron a la escuela de manera presencial. En 2020, 4 de cada 10 estudiantes del nivel secundario tuvieron una vinculación débil con la escuela, caracterizada por, como máximo, dos actividades por semana sin devolución del docente, o una sola actividad semanal con supervisión docente. Sumado a esto, el tiempo que los adolescentes dedican al trabajo aumentó desde el inicio de la pandemia, ya sea en el hogar o fuera de él, debido a la pérdida de ingresos de los hogares, y se ha deteriorado la salud psicológica de los adolescentes en la pandemia. Este escenario refuerza la necesidad de implementar acciones para apoyar la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo, reinsertar a aquellos que hayan abandonado sus estudios y garantizar la terminalidad del nivel secundario.

Los sistemas de alerta temprana (SAT) para la prevención del abandono escolar son una de las acciones más recomendadas por organismos especializados para proteger las trayectorias escolares. Un SAT es una herramienta vinculada a los sistemas de información educativa para identificar a los estudiantes en riesgo de abandonar la escuela. Se basa en la presencia de factores específicos que contribuyen o anticipan al abandono. Esta identificación permite organizar acciones para apoyar la permanencia en la escuela mediante estrategias e intervenciones para atender problemáticas específicas.

En Argentina hay algunos desarrollos incipientes de modelos de SAT. Sin embargo, su implementación requiere acelerar la consolidación de los sistemas de información para la gestión educativa a nivel nacional y de las jurisdicciones, para que reporten datos de calidad a nivel del estudiante, con registros individualizados y digitalizados. El desarrollo de estos sistemas demanda, de manera paralela, el diseño y acuerdo sobre un marco sólido de protección de los datos personales y estrategias de interconexión y aprovechamiento de otros sistemas de información, por fuera del sector educativo.

El estado del Estado en Argentina. ¿Qué hace, cuánto mide y cómo gasta el sector público nacional?

Publicado en septiembre de 2021

Parte de la expectativa del cambio de gobierno el 10 de diciembre de 2015 estuvo centrada en las decisiones que tomaría la nueva administración sobre el sector público. Luego de haber experimentado, como veremos, varios años de crecimiento en su estructura, el Estado volvía a estar bajo la lupa.

A lo largo de este documento analizaremos los cambios y continuidades experimentados por el Sector Público Nacional entre 2015 y 2016. Bajo diferentes perspectivas –estructura organizacional del aparato estatal, empresas públicas, empleo público, alta dirección pública, género, y presupuesto– analizaremos cómo se transformó el Estado con el cambio de gobierno.

GPS del Estado, el monitor del Estado desarrollado por CIPPEC y ASAP, encontró las siguientes particularidades en esta transición:

  • La estructura del sector público nacional creció, especialmente a nivel de la administración centralizada con su consecuente expansión de cargos políticos.
  • Se mantuvieron las estructuras de organismos descentralizados, hubo un leve ascenso en cantidad de empresas estatales y se incrementaron los fondos fiduciarios.
  • Después de 8 años de crecimiento a una tasa promedio del 4% anual (aproximadamente 20 mil nuevos puestos por año), el empleo público nacional detuvo su crecimiento y se contrajo levemente (-0,4%) . Sin embargo, en provincias y municipios el empleo público continúa la marcha ascendente registrada en los últimos años.
  • En 2016 continuó la tendencia de nombrar miembros de la Alta Dirección Pública bajo el formato de “asignación transitoria de funciones superiores”, exceptuando a los designados de someterse a los procesos de concurso y por ende de los requisitos formales para acceder a estos cargos.
  • Se produjo un descenso en la designación de mujeres en cargos ministeriales y de alta dirección pública y un leve ascenso en su designación a cargo de secretarías y subsecretarías, conservando una tendencia de segregación horizontal que refuerza su presencia en áreas feminizadas del Poder Ejecutivo.

Gestionando con datos la pandemia por COVID-19. Medición y análisis del Índice de Respuesta Integrado en Argentina.

Publicado en agosto de 2021

En el contexto dinámico y desafiante de la pandemia por COVID-19, contar con información de calidad y permanentemente actualizada sobre las principales variables sanitarias, sociales y económicas fue y es crítico para impulsar decisiones de políticas públicas que beneficien al conjunto de nuestras sociedades.

Este documento presenta una posible aproximación a la medición del riesgo que enfrentan los distintos aglomerados urbanos de Argentina al abordar la gestión de la pandemia por COVID-19, a partir de la herramienta Integrated Risk Response (IRR, por sus siglas en inglés). Este instrumento, desarrollado por la organización Imperativo del Progreso Social (Social Progress Imperative), es un índice que reúne indicadores económicos, sociales, de salud y de interacciones sociales (a partir de la movilidad). Brinda, de esta forma, una mirada multidimensional sobre el riesgo de los distintos territorios y posibilita detectar interacciones y dinámicas entre los diversos aspectos de la vida de las personas.

El IRR podría ayudar en el proceso de toma de decisiones, contribuyendo a identificar focos de mayor riesgo y facilitando la identificación de soluciones específicas. De hecho, en Costa Rica la herramienta está siendo utilizada por los gobiernos nacionales y municipales con esos fines. Este ejercicio busca mirar la situación argentina a la luz de este índice. Sus resultados indican que hay una heterogeneidad en las situaciones de cada zona, y que esta va más allá de las diferencias en la cantidad de casos. Muestra que en zonas con un riesgo bajo, definido en relación a la incidencia de casos, puede ser potencialmente peligroso relajar ciertas medidas, dado el riesgo alto que existe en relación a otros factores relacionados.

Concluimos que, por un lado, tener una mirada amplia sobre una multiplicidad de dimensiones permite un diagnóstico más integral de los problemas, como así también detectar interacciones y dinámicas relevantes entre los diversos aspectos de la vida de las personas. Por otro lado, el índice nos posibilita tener una mirada particular de lo que pasa en cada lugar del país, vislumbrando las particularidades en cada uno de ellos. Sin embargo, para que esta herramienta sirva para la gestión, aún quedan desafíos pendientes: la herramienta debería ser actualizada frecuentemente y, para ello, queda espacio para mejorar la calidad de la información disponible y los sistemas de información.