El péndulo del mercado al Estado: qué pasó con las empresas públicas en la última década en Argentina

¿Qué papel juega el Estado en el desarrollo del país? ¿Qué importancia tienen las empresas estatales, su desempeño y las características particulares que supone la gestión empresarial de este tipo de organizaciones?

En Argentina, al igual que en otros países del mundo, las empresas públicas tienen un impacto económico y social significativo en tanto proveen bienes y servicios públicos esenciales para los ciudadanos. En contextos como el argentino, pueden también cumplir un papel clave en la promoción de sectores produc­tivos estratégicos para el desarrollo del país.

Para entender qué papel juegan las empresas públicas en la economía argentina hoy es indispensable entender cómo cambió en el tiempo la participación del Estado en la economía y qué se puede hacer para mejorar su gestión.

Breve historia de las empresas públicas en Argentina

Desde la creación del primer banco estatal en 1816 -el Banco de la Provincia de Buenos Aires-, la intervención estatal ha crecido sustancialmente. En 2016, el Sector Público Nacional contaba con 52 empresas dedicadas a diversas actividades productivas y de distintas formas jurídicas que se desempeñaban en sectores claves como energía y comunicaciones.

Pero esto no siempre fue así: la participación del Estado en la economía ha ido variando a lo largo de la historia argentina y también atravesó períodos de decrecimiento. En particular, la crisis económica generalizada de los ochentas en América Latina llevó a un replanteamiento del rol del Estado en la economía y a un cuestionamiento del tamaño de la burocracia gubernamental.

En los años 90, un total de 67 empresas públicas -entre ellas algunas de incidencia crítica como YPF, Ferrocarriles Argentinos, Gas del Estado, y Aerolíneas Argentinas- fueron privatizadas. Así, el Estado disminuyó su participación en la economía y renunció a la gestión de recursos y a ciertas actividades productivas muy estratégicas, girando hacia una matriz mercadocéntrica.

Entre 2003-2015 hubo un cambio sustantivo y se viró hacia una matriz Estadocéntrica. En ese período, se incorporaron 13 empresas de las cuales 6 fueron creadas y 7 fueron re-estatizadas. Esta nueva configuración representó un incremento en 3,5 veces de la dotación de los recursos humanos en las empresas públicas.

Recursos humanos de las empresas públicas (2003-2015)

Fuente: GPS del Estado, CIPPEC.

Durante este período también se incrementó la participación de las empresas públicas del Estado en los rubros de energía, transporte, e información y comunicaciones.

El giro hacia una matriz Estadocéntrica trajo consigo transformaciones significativas en la estructura económica y productiva argentina. En el período 2003-2015 se produjo un crecimiento efectivo de los sectores productivo y de servicios estatales que se enmarcó en una expansión de todos y cada uno de los segmentos de la administración dependientes del Poder Ejecutivo Nacional, fundamentalmente aquellos que suponen una administración de tipo descentralizada.

Evolución de la estructura organizacional del Sector Público Nacional (2003-2015)

Fuente: GPS del Estado, CIPPEC.

Por su parte, los recursos humanos del Sector Público Nacional se incrementaron en un 60% entre 2003-2015. Esto deja entrever una transformación del Estado argentino tanto en términos de su tamaño como de su morfología.

Los cambios recientes en la configuración del sector público también dejan entrever una decisión política deliberada de un Estado que buscaba incrementar su participación en los asuntos económicos y sociales que hacen a la calidad de vida de la ciudadanía.

El escenario actual de las empresas públicas nacionales: rubros y sectores prioritarios

El incremento en cantidad de empresas públicas permitió al Estado una mayor intervención en sectores claves de la economía, tales como el energético, transporte, financiero e industrial, entre otros.

Casi el 40% de las empresas incorpo­radas durante la última década a la órbita estatal corresponden al Servicio de Transporte y Alma­cenamiento. Este incluye Aerolíneas Argentinas S.A., Nuevos Ferrocarriles Argentinos S.E. –incluye 4 empresas controladas a su interior-, Correo Argentino S.E., Empresa Argentina de Navegación Aérea S.E. y el Proyecto Ferrocarril Trasandino Central.

La recuperación de YPF S.A. y de Energía Argentina S.A. (ENARSA) da cuenta del esfuerzo por parte del Estado de posicionarse de manera estratégica en el rubro de la energía. YPF S.A produce actualmente el 40% del total de del petróleo (OETEC, 2015) y ENARSA aumentó en 300% la energía eléctrica entregada al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) entre 2011 y 2014 (ENARSA, 2014).

En cuanto al rubro de información y co­municaciones, entre 2003 y 2015 se incorporaron dos nuevas empre­sas: Empresa Argentina de Soluciones Sate­litales (AR- SAT) y Radio y Televisión Argentina S.E. (RTA). Por su parte, la re-estatización de la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (FA­DEA) y de Talleres Navales Dársena Norte (TAN­DANOR) implicó un crecimiento sustantivo en el rubro “Industria manufacturera”.

Por último, se creó en este período el Centro de Ensayos de Alta Tecnología que corresponde al rubro de “Servi­cios profesionales, científicos y técnicos”, y se recuperó la empresa de Aguas y Saneamientos S.A. correspondiente al rubro de “Suministro de agua; cloacas, gestión de residuos, recuperación de materiales y saneamiento público”.

Cantidad de empresas públicas nacionales según actividad económica (2015)

Fuente: GPS del Estado, CIPPEC.

Estas 13 incorporaciones re­configuraron el universo de empresas públicas con un fuerte énfasis en la provisión de servicios de transporte, energía y comunicaciones.

¿Qué sucedió con el empleo público?

Si bien el incremento en la cantidad de empresas públicas y recursos humanos es significativo, no implica necesariamente la generación de nuevos puestos de trabajo. Más bien, se transfirieron puestos de trabajo del sector privado al sector público, es decir, las responsabilidades sobre la gestión de dichos recursos humanos.

En este sentido, muchas de las empresas adquiridas en la última década, al momento de su recuperación por parte del Estado concentraban volúmenes de personal y producción muy inferiores a los originales, previo a ser privatizadas.

Algunos casos paradigmáticos son el de YPF y el de Ferrocarriles Argentinos. En el primer caso, la empresa estatal tenía un plantel de 50.000 agentes que por la privatización y ajuste de personal se redujo a 5.000 personas. Con la recuperación por parte del Estado, su planta de personal se incrementó hasta alcanzar los 22.000 empleados en 2015. No es menor que a finales de la década de 1980, YPF era responsable de más del 97% del total de la producción del petróleo mientras que actualmente su participación es prácticamente la mitad.

El caso de Ferrocarriles Argentinos es similar: al momento de su privatización contaba con una planta de personal que alcanzaba a los 100.000 empleados y transportaba alrededor de 7 millones de toneladas-kilómetro y 400 millones de pasajeros pagos. Dos décadas después, para el año 2015, los Trenes Argentinos recuperados por el Estado sumaban poco más de 20.000 empleados en su plantel y redujeron el número de toneladas-kilómetro-transportadas a 2.5 millones y el de pasajeros a 240 millones.

Construyendo la ruta crítica de las empresas públicas

En una economía como la Argentina, caracte­rizada por bajos niveles de inversión en infraes­tructura en relación al PBI, un mercado finan­ciero poco desarrollado y una macroeconomía volátil, las empresas públicas pueden cumplir un papel clave en la promoción de sectores produc­tivos estratégicos para el desarrollo del país. Por este motivo, es fundamental fortalecer las capacidades de la Administración Pública Central para coordinar y dar direccionali­dad estratégica a las corporaciones estatales.

¿Cómo lograrlo? Es indispensable avanzar en el diseño de un marco institucional que, entre otros, fortalezca las ca­pacidades de coordinación de la administración pública central, que sostenga y difunda buenas prácticas de gobierno corporativo y que contemple la creación de una agencia central encargada de definir y hacer cumplir los marcos regulatorios, los estándares de transparencia y los mecanismos de evaluación.

Votar en el Conurbano: La experiencia de administrar una mesa y fiscalizar la elección 2015

Este documento analiza la experiencia de las autoridades de mesa y de los fiscales partidarios en las mesas de votación durante la elección presidencial de 2015 en el Conurbano bonaerense. La integridad y la transparencia de la elección dependen de la eficacia con que las autoridades de mesa desarrollan su tarea.

En las mesas de votación, además de las autoridades de mesa también están los fiscales, que representan a los partidos y candidatos que compiten en la elección, pero que no intervienen en la administración de la mesa. Ante la reforma electoral que anunció el Poder Ejecutivo Nacional , los hallazgos y conclusiones de este estudio aspiran a contribuir al debate en relación al control de la elección por parte de las autoridades de mesa así como de las fuerzas partidarias, representadas por los fiscales.

Evaluación del Programa “1000 Días” en el Municipio de San Miguel, Provincia de Buenos Aires

El programa de acompañamiento familiar Mil Días del Municipio de San Miguel en la Provincia de Buenos Aires es un ejemplo poco frecuente de política integral dirigida a la niñez porque su diseño prevé una atención conjunta de las necesidades de salud, vivienda, nutrición y cuidado de cada familia.

Entre noviembre de 2017 y marzo de 2018, se realizó la evaluación de este programa. Para eso, se entrevistaron a 30 familias en cuatro de los ocho barrios que participan del programa, quienes compartieron sus experiencias y opiniones sobre las actividades realizadas en el marco del Programa.

Los participantes valoraron especialmente el apoyo con los turnos médicos, la información de cuidado y la gestión de recursos materiales. También destacaron la entrega del bolsón de alimentos, la ayuda con la agilización de trámites de ingreso de niños en el CDIF, el DNI o el pedido de materiales para el hogar.

Sin embargo, cabe recalcar que también se destacaron efectos no esperados. El primero tiene que ver con la valoración del apoyo de los acompañantes para la resolución de conflictos familiares y para comunicarse mejor. El segundo tiene que ver con el apoyo del programa para la proyección personal de las mujeres participantes, en cuestiones como la planificación familiar, la situación de pareja, planes de retomar estudios o de iniciar nuevos empleos.

El diseño del Programa también presenta ventajas en cuanto a la modalidad de acompañamiento en el hogar para cada familia, dado que se trata de una población que frecuentemente presenta dificultades materiales y logísticas para trasladarse o planificar actividades con sus hijos.

Se desprenden de estos resultados algunas recomendaciones para mejorar la gestión, el diseño y la política. Es necesario incorporar en el plan un sistema de información que genere evidencia para la toma de decisiones, fortalecer el equipo de acompañantes y fortalecer las instancias grupales. También sería positivo que el programa cuente con un canal de comunicación con mensajes estandarizados para compartir información valiosa con las familias acompañadas.

Cuatro datos que no conocés sobre las licencias familiares en Argentina

 

  1. En la Argentina solo el 50,4% de las trabajadoras y el 49% de los trabajadores reciben licencias por maternidad y paternidad. CIPPEC propone un esquema universal que cubra a todos los trabajadores y trabajadoras a partir de un único sistema que alcance tanto a quienes se desempeñan en el sector formal e informal y los grupos actualmente no cubiertos: los trabajadores formales independientes (monotributistas no sociales y autónomos) y los trabajadores informales no cubiertos por la AUE y la AUH.
  2. No contempla diferencias en casos de partos múltiples y no cubre casos de adopción, incluyendo a las parejas del mismo sexo. CIPPEC propone que el plazo total de licencias que tienen los padres biológicos debería ser igual al que gocen los padres y madres adoptivos, se trate o no de parejas del mismo sexo.
  3. No contempla extensión en caso de discapacidad. Una nueva ley debería contemplar los casos específicos en los que se requiera una licencia de mayor extensión. Tal es el caso, por ejemplo, de los niños y niñas con discapacidad. Las prestaciones que hoy existen para los niños y niñas con síndrome de Down podrían ser extendidos a todas las discapacidades atendiendo a la demanda que cada tipo de discapacidad requiere.
  4. No concibe al cuidado como un trabajo remunerado. El hecho de que las licencias por maternidad en la actualidad no incluyan aportes resulta discriminativo, dado que las madres deben trabajar más años para cubrir la misma cantidad de aportes que un padre en las mismas condiciones.

Es crucial avanzar hacia una nueva ley nacional de licencias que contribuya al desarrollo infantil; facilite la inserción de las mujeres en el mercado laboral y favorezca la construcción de una más justa división de roles intrahogar.

Tres razones para ampliar el régimen de licencias

En la Argentina solo el 50,4% de las trabajadoras y el 49% de los trabajadores están cubiertos por las licencias familiares. Así, los niños y niñas de la Argentina reciben, desde su primera infancia, un trato discriminatorio según la inserción de sus padres en el mercado laboral. Esta inequidad de origen incide en todo el ciclo de vida de la persona, porque afecta su desarrollo (básico y superior).

Las licencias maternales, paternales y familiares forman parte del conjunto de derechos que tienen los trabajadores y trabajadoras en la Argentina, y deben garantizar el derecho de todos los niños y niñas de estar acompañados por su madre y padre en distintos momentos de su vida.

Las licencias por maternidad se otorgan a la madre inmediatamente antes y después del nacimiento del niño/a o de su adopción, y las licencias por paternidad son el equivalente otorgado al padre. Por su parte, las licencias familiares (también denominadas “parentales” o “de crianza”) se otorgan para el cuidado de niños/as a continuación de las licencia por maternidad y paternidad, o en cualquier momento posterior hasta que el niño/a cumpla determinada edad.

Estos tres tipos de licencias resultan fundamentales por tres razones.

  1. Por su potencial contribución al desarrollo infantil. Está demostrado que la estimulación temprana (sobre todo durante el primer año de vida) contribuye a generar más conexiones neuronales y un mayor desarrollo de las funciones básicas y de las funciones cognitivas y superiores de los niños, además de que produce un mayor retorno de la inversión en capital humano. Más aún, si esta estimulación recae sobre un referente afectivo estable, tiende a producir mayores beneficios que si recae sobre terceros.
    Esta es la primera razón que justifica la innegable importancia de contar con amplias licencias por maternidad, paternidad y familiares. Las políticas de primera infancia son la mejor inversión que puede hacer una sociedad.
  1. Por su sentido de equidad. Las licencias pueden contribuir a revertir la importante discriminación por género que persiste en el mercado laboral y se evidencia tanto en la obtención de los puestos de trabajo como en las posteriores remuneraciones. Esto es especialmente cierto en las mujeres de sectores populares, ya que tienen más hijos y lo hacen más temprano, no poseen los medios para comprar servicios de cuidado en el mercado, y sus salarios son inferiores. En estos casos, la elección entre el trabajo remunerado y el cuidado se resuelve saliendo del mercado laboral o afectando la calidad del cuidado. Parte de esta discriminación se explica por el hecho que las mujeres tienden a resultar más “costosas” a los empleadores por tener licencias de maternidad más largas que los varones.
    Esta situación se ve también agravada por la intermitencia e inactividad laboral a la que se ven obligadas las mujeres para conciliar las responsabilidades laborales y familiares. Tender a una mayor igualación de las licencias por maternidad y paternidad y extender las licencias familiares podría contribuir a reducir esta brecha por género que afecta al mercado laboral argentino.
  1. Porque permiten una mejor conciliación de la vida productiva con la reproductiva. Las economías de la producción y la reproducción requieren una mejor articulación, que debe fundarse en la concepción de la maternidad y la paternidad como una de las principales funciones que se puede ejercer en pos de una sociedad más productiva. Esta conciliación fue (y sigue siendo) una importante deuda pendiente de la Argentina, al igual que en muchos otros países de la región y del mundo. Se sigue cargando a las mujeres la tarea del cuidado y la crianza de los hijos/as sin la posibilidad de una más justa distribución de estas tareas entre varones y mujeres al interior de los hogares, como propone el concepto de la corresponsabilidad.
    Esta tensión abate la vida de todos en el interior del hogar, especialmente en los hogares más pobres; fundamentalmente afecta a las mujeres, pero también impacta sobre los varones y los hijos/as. Las políticas que permiten una mejor conciliación entre los ámbitos productivos y reproductivos tienen el potencial de generar una mayor equidad de género, aumentar la oferta laboral agregada, sostener las tasas de fecundidad, disminuir la pobreza y contribuir al desarrollo infantil.

La aprobación de una norma que integre este conjunto de derechos en un único instrumento legal significará un gran avance en términos de la protección de los trabajadores/as, la equidad de género y la protección integral de derechos de niños, niñas y adolescentes. Una ley que amplíe y equipare pisos de derecho en las licencias por maternidad, paternidad y familiares es fundamental para contribuir al logro de los derechos de los niños y niñas de nuestro país y a la disminución de la desigualdad de clase y de género.