Aprender 2025: entre mejoras y desafíos que persisten

La publicación de los resultados de las pruebas Aprender 2025 dieron una noticia positiva: los estudiantes de 6º grado de primaria tuvieron mejores resultados que en 2023 tanto en Lengua como en Matemática. El tamaño y la distribución de esa mejora fueron distintas según el área de estudio. En el caso de Lengua, el 76,9% de los estudiantes alcanzó un desempeño satisfactorio (44,1%) o avanzado (32,8%), lo cual representa una mejora de 10,5 puntos respecto a 2023 y el regreso a valores similares a la última medición pre-pandemia (2018). En el caso de Matemática, el 55% de los estudiantes alcanzó un desempeño satisfactorio (39,9%) o avanzado (15,1%), un porcentaje que supera en apenas 3,5 puntos la medición de 2023. En esta disciplina, los aprendizajes están estancados en valores bajos y todavía uno de cada cinco estudiantes muestra niveles críticos.  

El nivel socioeconómico (NSE) es un predictor clásico del rendimiento académico. Un aspecto positivo de las Aprender 2025 es que la mejora en Lengua fue más marcada entre los estudiantes de menores recursos, aunque la brecha sigue siendo amplia. En los extremos, el 88,5% de los estudiantes de NSE alto alcanzó al menos el nivel satisfactorio en Lengua, frente al 66,6% de NSE bajo: una diferencia de 22 puntos porcentuales. En Matemática la desigualdad social es más profunda: por debajo del nivel básico o en nivel básico se ubica cerca del 60% de los estudiantes de NSE bajo contra el 27,2% de NSE alto. Las diferencias por sector de gestión van en la misma dirección. En las escuelas de gestión estatal –a las que asiste el 70% de los estudiantes- los resultados son más bajos que en las de gestión privada. Tendencia que se mantiene, aunque con menor énfasis, cuando se contempla el NSE de los estudiantes. Al considerar simultáneamente ambas variables, se observa que para todos los quintiles de NSE los resultados de estudiantes de escuelas privadas son mejores, pero la brecha se amplía a medida que aumenta el nivel socioeconómico.  

El mapa provincial muestra una mejora generalizada en Lengua respecto de 2023 y más intensa en aquellas provincias que partían de niveles más bajos, como Chaco, Catamarca, San Juan y La Rioja, lo cual contribuyó a reducir moderadamente las brechas territoriales, sin alterar el ordenamiento relativo entre provincias. En Matemática, en cambio, la mejora también fue generalizada pero no siguió ese mismo patrón de convergencia: los mayores incrementos se dieron en jurisdicciones como CABA, La Pampa y la provincia de Buenos Aires, que no partían de los niveles más rezagados, lo que sugiere que los factores detrás de la mejora en Matemática no son necesariamente los mismos que en Lengua.  

¿Qué lectura hacer de las mejoras en los resultados 2023-2025 de Aprender? Una hipótesis atribuye la mejora a la implementación del Plan Nacional de Alfabetización, una política lanzada en mayo de 2024 con foco en los estudiantes de 1º a 3º grado del nivel primario. Lo cierto es que las pruebas Aprender 2025 se realizaron en noviembre de ese año a estudiantes de 6º grado, por lo que esa atribución carece de rigurosidad.  

Al mismo tiempo, la mejora generalizada de los aprendizajes a lo largo del país, sin provincias que hayan tenido desempeño especialmente destacados más allá de los matices señalados, deja nuestra mirada posada en eventuales fenómenos o políticas presentes en todo el territorio. Y allí aparecen hipótesis alternativas que podrían contrastarse. Una posible explicación reside en el mayor margen de recuperación de aprendizajes que la cohorte evaluada en 2025 puede haber tenido para compensar el efecto de la pandemia que la cohorte que formó parte de Aprender 2023. Una política nacional que acompañó al grupo de estudiantes evaluados en 2025 fue la extensión de la jornada en el nivel primario, queda también sobre la mesa la pregunta sobre su impacto en esta mejora de los aprendizajes.  

Otra hipótesis se asocia a un eventual cambio de orientación de la política educativa. El ejercicio clásico de las últimas décadas ha sido el de la implementación de programas con escasa articulación y sin metas explícitas vinculadas con los aprendizajes de los estudiantes. La fuerte caída en el rendimiento académico volvió a instalar de cómo y cuánto aprenden los alumnos y promovió un cambio de enfoque. Desde entonces, tanto el Estado Nacional como los provinciales, con un impulso también de la sociedad, pusieron mayor énfasis en políticas con objetivos de aprendizaje, mecanismos de seguimiento y estrategias de implementación. Esta mayor centralidad de los aprendizajes en el debate público, en las decisiones de política y en las aulas podría haber contribuido a esta mejora.   

¿Qué otra información nos aporta Aprender 2025? El informe oficial sugiere que, aunque las condiciones socioeconómicas siguen siendo el principal determinante de los aprendizajes, existen factores vinculados con las políticas educativas y las prácticas escolares que pueden contribuir a ampliar las oportunidades de los estudiantes. La estabilidad de las trayectorias escolares, el fortalecimiento de los equipos directivos, la promoción de habilidades para el estudio y una mayor participación de las familias aparecen asociados a mejores desempeños, incluso entre estudiantes de contextos más vulnerables. Estos hallazgos son relevantes para el diseño de políticas públicas.  

Finalmente, ¿qué desafíos quedan pendientes? Primero, la dificultad para perforar la tendencia de bajos resultados en Matemática sugiere que se trata de una disciplina que requiere un abordaje prioritario y urgente. Segundo, mientras se sostiene y fortalece la política de evaluación de aprendizajes con un Plan Plurianual de Evaluación Educativa, es preciso promover el desarrollo de evaluaciones de impacto que acompañen rigurosamente la implementación de políticas educativas y permitan esclarecer en qué medida las mismas están promoviendo los resultados esperados. Por ejemplo, permitirían dar explicaciones rigurosas sobre las mejoras de Aprender 2025. Tercero, es necesario potenciar los usos de los resultados de Aprender por parte de las provincias y las escuelas. Estas evaluaciones contienen información valiosa que, de acuerdo a la evidencia, cuando es aprovechada de forma efectiva puede traducirse en mejoras de aprendizaje. De allí que generar un verdadero ecosistema de uso con reportes estables, guías pedagógicas específicas y tiempos de devolución oportunos, formación docente y espacios institucionales de discusión puede ser una palanca para impulsar mejoras.  

En cualquier escenario, detrás de estas mejoras, hay docentes y equipos directivos que, en contextos cada vez más desafiantes, ponen su conocimiento y corazón en el aula. Acompañarlos en su tarea es un imperativo de política pública. Esto es así, porque un país que no apoya a sus docentes compromete cualquier proyecto de mejora educativa.  

Autores


Esteban Torre

Director de Educación

Carla Paparella

Coordinadora Sr. de Educación

Catalina Balbiani Pellegrini
Catalina Balbiani Pellegrini

Analista de Educación