El resultado de la elección en Estados Unidos impactará en Brasil y, por tanto, en el MERCOSUR

Publicada en octubre del 2020

Entrevista completa realizada por tn.com.ar a Ricardo Carciofi, investigador principal del Programa de Desarrollo Económico.

 

 1. Puede haber alguna diferencia significativa para la Argentina en términos de comercio o influencia en la economía, si fuera reelecto Donald Trump o venciera Joe Biden? Tienen visiones muy contrapuestas sobre cuál debería ser su relación con los países de Latinoamérica?

Comencemos por la visión hacia Latinoamérica. Antes de señalar diferencias entre uno y otro candidato conviene establecer algunas premisas que aplican de manera común. Convengamos que en materia de política exterior las prioridades en ambos casos estarán puestas en otras regiones y latitudes: China, Medio Oriente, Rusia, Turquía y el Mediterráneo, para citar las principales. Dentro de esa lista está claro también que el foco de atención más destacado es y será China.

América Latina no está posicionada en ese radar de manera destacada. No obstante, los ejes para la relación hacia esta región estarán dados por los vectores tradicionales: México -enmarcado ahora dentro del nuevo NAFTA, centroamérica y el Caribe. La cuestión migratoria seguirá siendo motivo de estrecho seguimiento, siendo probable que Biden revea varias de las medidas aplicadas por Trump. Luego, ubicada a cierta distancia, sigue el resto de América del Sur. La situación de Venezuela y el acercamiento de China a la región será motivo de seguimiento muy cercano. Una próxima administración de Trump no deparará mayores innovaciones sobre lo ya conocido. Si fuera Biden, muy probablemente los métodos sean diferentes, pero la contención de China y el problema de Venezuela estarán arriba en la agenda.

Hasta aquí los elementos comunes más destacables. Veamos las diferencias. En mi opinión, la cuestión a prestar atención ocurre en el vecindario próximo. Me refiero a Brasil. Una reelección de Trump podría alentar a Bolsonaro a un mayor acercamiento a EEUU. Si tal situación llegara a materializarse habría que ver qué forma e intensidad asume. ¿Tendrá Brasil interés en promover una asociación comercial más estrecha con EEUU? ¿le interesará acompañar ese tarea con el resto del MERCOSUR o se propone hacerlo de manera aislada? Sea por uno u otro camino, una decisión de Brasil en tal sentido tendría consecuencias para el MERCOSUR en general y para Argentina en particular.

El planteo cambia, en mi opinión, en el caso que el 4 de noviembre veamos a Joe Biden como el nuevo presidente de EEUU porque obligará a Brasil a buscar un reenfoque de su relación con la nueva administración estadounidense. Uno de los ejes de la plataforma de Biden es el cambio climático y la propuesta del “New Green Deal”. Esta no es sólo una línea de política doméstica sino que será utilizada como carta de presentación y acción fronteras afuera. Es muy probable que esta sea una de las vías más eficaces para fortalecer la alianza atlántica, la relación con Europa y, por esta vía, buscar la contención de China. Una de las consecuencias prácticas será que Brasil deberá revisar su concepto acerca del cuidado de la Amazonia. En otros términos, cabe presumir que habrá una “presión verde” sobre Bolsonaro. Y si ocurre un giro de política en esa materia, el MERCOSUR podría salir beneficiado: tendría mejores cartas credenciales para la negociación política con Europa con relación al tratado de asociación entre ambos bloques.

En síntesis, en lo que respecta a América del Sur, no veo mayores diferencias de objetivos, sí de métodos, respecto de Venezuela y China entre uno y otro candidato. En cambio, observo que podrían haber novedades en razón de las posibles reacciones y giros de Brasil en cada caso.

Pasemos al otro punto: ¿qué diferencias habría respecto del comercio y la economía argentina, según sea Trump o Biden? Para expresarlo de manera breve, no detecto aquí razones para grandes cambios. Tanto los flujos comerciales entre los dos países como eventuales inversiones estadounidenses son decisiones del sector privado. Aquí lo determinante es la situación económica de Argentina y el clima de negocios en general. La administración estadounidense, llámese Trump o Biden, seguirá con su práctica habitual aquí y en todas partes del mundo:  apoyar a sus empresas a través de los canales habituales de la relación bilateral. Una muestra reciente fue lo ocurrido en materia de la regulación aplicada a las telecomunicaciones. Tampoco parece probable que Trump –the tariff man– aplique medidas comerciales que afecten a Argentina, como ocurrió en 2018 con el acero y el alumnio.

2.Cuál cree que pueda ser el papel que tenga el Gobierno de los Estados Unidos en estos meses de negociación del Gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional?

Tengamos en cuenta que la negociación de Argentina con el FMI está en su fase inicial. Es previsible que en los próximos meses la tarea sea predominantemente técnica, lo cual implica un mayor involucramiento y presencia del staff y la dirección ejecutiva del FMI. La discusión se centrará así en las características del programa. La participación de los gobiernos tiene lugar en una etapa posterior, cuando se acercan los momentos de las decisiones. Esto no excluye que el proceso de consulta informal pueda fluir mientras tanto por diversos canales.

La instancia del nivel político se aproxima cuando el Directorio del Fondo debe definir si apoya o no el programa. El desarrollo temporal de la negociación entonces no es trivial. Si Trump continúa es probable que continúen también las autoridades del Tesoro y el Director estadounidense en el FMI. Si Biden es presidente habrá recambio de figuras pero la designación no es inmediata.  No sólo porque lleva tiempo la formación de los equipos ministeriales, sino porque varios de esos cargos exigen acuerdos con el Congreso. Esto significa que las decisiones quedarán mayormente en manos de funcionarios técnicos y, por tanto, pondrán atención preferente en el contenido del nuevo programa y las modalidades de financiamiento. Ahora bien, aquí es importante un detalle. Una figura que puede asumir cierta relevancia en estos próximos meses es el actual Presidente del BID -Mauricio Claver Carone. Recientemente Claver Carone ha hecho pública su intención de gestionar un aumento de capital del BID para ampliar la capacidad de préstamos de la institución. Más aún, ha justificado que el propósito de tal acción sería ofrecer a los países una alternativa frente a China. Si bien está enrolado en las filas de Trump continuará en su actual cargo. Además de su función actual, hay que recordar su paso por el FMI y la asesoría del departamento de asuntos internacionales del Tesoro de Estados Unidos.[1] Claver Carone conoce el caso argentino y el entramado técnico y político de las oficinas de Washington que entienden en este tema.

3. Cree que el posicionamiento que tenga la Argentina respecto a temas como la relación con Venezuela o la guerra comercial con China puedan ser decisivos en la relación futura con los Estados Unidos?

En ambos casos la respuesta es afirmativa. Caben, no obstante, algunas consideraciones adicionales. La primera es que la respuesta aplica no solo al caso de Argentina, sino a América Latina en general. Como dijimos arriba, la relación bilateral de EEUU con la región habrá de pasar bajo el prisma de ambas cuestiones. Segundo, en el caso que Biden ocupe la Presidencia, tal como ya explicamos, habrá un mayor acercamiento a sus aliados estratégicos -entre ellos Europa-, para trabajar conjuntamente. En particular es probable que esto implique una mayor sintonía de ambos sobre la cuestión venezolana. Mi tercera observación concierne a China y me lleva a modificar levemente los términos de la pregunta. No se trata estrictamente de una guerra comercial. La disputa excede al comercio y los aranceles.[2] Es acerca de la hegemonía global y es una competencia con aristas de conflicto que se libra en diversos ámbitos. Uno de ellos es el control y uso de datos, y la inteligencia artificial. En este terreno la infraestructura de comunicaciones es clave, y de ahí el papel del 5G. EEUU ha ejercido una enorme presión sobre varios países europeos para dejar fuera de competencia a Huawei. El año próximo varios países de la región tienen previsto iniciar las licitaciones para la modernización de los equipos y redes y habrá de reeditarse un debate similar. Argentina tendrá que hacer lo propio en algún momento. Habrá que estar atento a ese desarrollo.

De manera general, Argentina debe privilegiar sus propios intereses en la agenda de relación con EEUU y China evitando quedar atrapados en los términos de una disputa que es ajena. Como esta afirmación tiene alcance más general y aplica también al resto de la región, un criterio práctico es procurar una cierta sintonía de acción. El MERCOSUR ofrece una plataforma muy útil al respecto. Por este camino, llegamos a la misma conclusión que ya apuntamos arriba: la relación con Brasil es clave. Será más fácil resolver ciertos dilemas si mejora la calidad del diálogo entre los países del bloque.

 

 

[1] Ricardo Carciofi (2020), Argentina y el BID: el día después. Fundación CECE. http://fcece.org.ar/argentina-y-el-bid-el-dia-despues/

[2] Ricardo Carciofi, La disputa comercial EEUU-China excede al comercio, será prolongada, nos afecta. Alquimias Económicas, junio 2019. https://alquimiaseconomicas.com/2019/06/04/la-disputa-eeuu-china-excede-al-comercio-sera-prolongada-nos-afecta/

 

Autor


Ricardo Carciofi

Investigador principal de Desarrollo Económico

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