Hacen falta señales que prometan que el deterioro en este período que Macri llama “de transición” será compensado

Como el año pasado, el Presidente inauguró las sesiones ordinarias del Congreso con un discurso bien razonado, argumentalmente muy superior al resto de sus intervenciones públicas, aunque igualmente inclinado a las trivialidades retóricas en las que a veces se apoya la comunicación de Pro. En 2016, Macri hizo un inventario exhaustivo y riguroso del Estado que heredó de las presidencias del Frente para la Victoria. Ayer, presentó la agenda de gobierno y justificó las dificultades económicas actuales con base en tres ideas que también proponen un contraste con la gestión anterior: reconocimiento de los problemas, acuerdo y largo plazo versus ocultamiento, confrontación y corto plazo.

Los discursos del Presidente, incluido el de ayer, proponen un nombre para la actualización de las tarifas de los servicios públicos, la pérdida del poder de compra de los salarios y, en general, el deterioro de la situación de muchos sectores de la población durante 2016: poner el hombro. La operación retórica funciona: uno puede aceptar que está peor que hace un año porque en realidad aceptó ayudar, en la medida en que quede claro que ese futuro mejor en algún momento llega.

Autor


Marcelo Leiras

Investigador principal de Instituciones Políticas

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