Financial Inclusion for Women: A Way Forward

Despite the general progress made in terms of financial inclusion worldwide (there has been a nominal increase in the number of adults who have access to a bank account), the gender gap remains unaltered since 2011. In order to overcome the barriers faced by women to access and use financial services three sets of recommendations are proposed for G20 countries: 1) a set of cross cutting issues that are needed to support women’s financial inclusion, 2) measures to close the gender gap by supporting the inclusion of the financially excluded women -the unbanked-, 3) recommendations to support the development of women led business through their access to and use of financial services. These recommendations are framed under the understanding that social norms constrain women’s capacity to access and meaningfully use financial services. For financial inclusion to have an impact on women’s economic empowerment, livelihoods and broader welfare effects, these social norms need to be taken into account and acted upon. While social norms change is complex, financial services and products design and roll out can have a role to play.

Task Force: Gender Economic Equity

Gender Mainstreaming: A Strategic Approach

“Women make up a little over half the world’s population, but their contribution to measured economic activity, growth, and well-being is far below its potential, with serious macroeconomic consequences. …. The challenges of growth, job creation, and inclusion are closely intertwined.” [Elborgh-Woytek et al., 2013]

As a starting point, this brief recognizes the importance of gender equity for economic growth, societal well-being, and sustainable development. Moreover, the brief acknowledges that while women make up half of the world’s population, most policy, program and government initiatives affect women and men differently. To address gaps in policies, implementation and impacts the authors propose a strategic approach to gender mainstreaming that strengthens inclusive policy making by adding a gender lens and tools for assessing the impact of policies on women and other under-represented groups and targets the determinants of gender inequity, based on three pillars: systematic reviews of policies, laws and regulations that limit women’s economic activity; gender budgeting; and improving the quality of gender disaggregated data to support impact assessments, policy analyses, and advocacy.

The commitment of the Argentine presidency to fostering a gender mainstreaming strategy across the whole G20 agenda and boosting “women’s empowerment, the elimination of gender disparities in employment, science, technology and education, and protection from all forms of gender-based violence.” provides an opportunity for bringing this issue forward for the 2018 G20.

Task Force: Gender Economic Equity

The Imperative of Addressing Care Needs for G20 countries

This document outlines the position of a group of research and non-governmental organizations on care needs and care policies in the G20 countries. It provides a summary of why addressing care needs is fundamental for women’s economic empowerment and labour market participation and frames these policies in terms of protecting the right to care and be cared for. We call for more effort to recognize, reduce, redistribute and represent unpaid care work and to protect the rights of paid care workers. We provide a number of examples of successful policy and programme initiatives for G20 countries to consider expanding in their own domestic policy agenda as well as their development assistance to further women’s economic empowerment globally.

Task Force: Gender Economic Equity

Achieving “25 by 25”: Actions to make Women’s Labour Inclusion a G20 Priority

While women’s labour insertion has significantly increased, wide gender gaps persist: women partipate less in labour markets, their employment conditions are worse, they face glass walls and ceilings and they are discriminated by the law. Achieving gender equity is not only a moral imperative, but it also key for growth and development. The G20 countries have committed to reduce the gap in labour participation 25% by 2025, yet progress has been slim and thus innovative solutions need to be implemented. This document aims to provide policy recommendations to achieve this goal and bridge gender gaps in the world of work.

Task Force: Gender Economic Equity

Las políticas de cuidado en Argentina. Avances y desafíos

Entendido como todos aquellos bienes, servicios, valores y afectos involucrados en la atención de la población con algún nivel de dependencia (niños, adultos mayores y personas con discapacidades), el cuidado ha ido cobrando una mayor relevancia en los últimos años en el contexto latinoamericano. Sin embargo, todavía no se ha avanzado en la instalación de instrumentos de política pública que brinden una satisfacción amplia a los requerimientos cada vez más crecientes de cuidado de las sociedades actuales y que contribuyan a una mayor corresponsabilidad entre Estado, mercado y familias en esta materia. En América Latina, y en particular en Argentina, el cuidado pasó a ocupar un lugar destacado durante la última década gracias a su posicionamiento en la agenda política regional y mediante la proliferación de investigaciones académicas. Estos estudios pusieron de manifiesto el déficit y la creciente inestabilidad de la organización social del cuidado, y la consiguiente necesidad de una nueva corresponsabilidad en torno al cuidado que, a partir de su reconocimiento como un derecho, no solo incluya un papel más activo del Estado y de los mercados, sino que además promueva la participación de mujeres en el mercado laboral, la vinculación de los hombres en las tareas de cuidado y la protección social para cuidadoras y trabajadoras domésticas (Rico, 2014).

A nivel de la agenda regional, se produce un punto de inflexión en la X Conferencia Regional sobre la Mujer de la CEPAL, realizada en 2007. Entonces, los gobiernos reconocieron el cuidado como un asunto público “que compete a los Estados, gobiernos locales, organizaciones, empresas y familias”. Esta conferencia dio origen al Consenso de Quito, mientras que las Conferencias sobre la Mujer subsiguientes desarrolladas en Brasilia (en 2010), Santo Domingo (en 2013) y la Estrategia de Montevideo (2016) reafirmaron y profundizaron este compromiso. Por su parte, tanto las Conferencias de la OIT como diversos instrumentos para el avance de la mujer han reconocido la importancia del cuidado como actividad generadora de bienestar y valor.

En la 101ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo de 2012 se aprobó la Recomendación Nº 202 sobre los Pisos de Protección Social, donde se señala que estos deberían comprender determinadas garantías básicas de seguridad social, entre ellas, el fomento de los servicios sociales de cuidado para personas cuidado-dependientes, debido a su edad, incapacidad o estado de salud, desde la corresponsabilidad pública y social (OIT, 2012).

En cuanto a la agenda global, a pesar de los avances mencionados el tema no había sido incorporado. En 2015, con la aprobación de La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se enfatiza la integralidad e indivisibilidad de las estrategias de desarrollo que deben brindar respuesta a las necesidades sociales, económicas y ambientales. La Declaración adoptada por los países en septiembre de 2015 dio lugar a 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y a 169 metas conexas que representan enormes desafíos para las realidades nacionales de todos los estados miembros, propone no dejar a nadie atrás, es decir, continuar con las políticas de erradicación de la pobreza y profundizar el pleno cumplimiento de los derechos humanos.

El tema se encuentra incluido en el ODS 5 (Igualdad de género y empoderamiento de las mujeres y las niñas), en la meta 5.4 que refiere a “reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mediante la prestación de servicios públicos, la provisión de infraestructuras y la formulación de políticas de protección social, así como mediante la promoción de la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada país”. Esta meta resulta clave no solo para el cumplimiento del ODS 5, sino para gran parte de la agenda (ODS 1 sobre fin de la pobreza, ODS 2 sobre hambre cero, ODS 4 sobre educación de calidad, ODS 8 sobre trabajo decente y crecimiento económico, ODS 10 sobre reducción de las desigualdades, entre otros).

En 2012, un conjunto de instituciones que desarrollan aportes al debate sobre los mejores caminos para la equidad social (PNUD, OIT, UNFPA, UNICEF y CIPPEC) se congregaron para organizar el ciclo “Diálogos de políticas de cuidado” con el objetivo principal de contribuir a la visibilización del tema y a su incorporación en la agenda pública. Se realizaron encuentros amplios entre 2012 y 2014, y en 2015 el ciclo devino en un espacio de debate focalizado en dimensiones puntuales relativas al cuidado.

Participaron funcionarios gubernamentales del nivel nacional y subnacional, miembros del poder legislativo, actores sociales y económicos, académicos y representantes de organismos de cooperación internacional.

El compromiso de estas instituciones es contribuir a la generación de políticas integrales de cuidado ya que constituyen un eje crítico para el desarrollo social y económico del país y un asunto público. La presente publicación compila las notas técnicas elaboradas en el marco de los cinco encuentros desarrollados durante 2015. Si bien la situación que describen los datos puede haberse modificado marginalmente, las tendencias identificadas no han variado. Agradecemos especialmente a quienes participaron como disertantes y comentaristas en los paneles y/o colaboraron en la elaboración o supervisión de las notas técnicas: Joaquín González Aleman, Carolina Aulicino, Andrea Balzano, Julio Bango, Matías Barroetaveña, María del Carmen Bianchi, Luis Casanova, Oscar Cetrángolo, Javier Curcio, Corina Rodríguez Enríquez, Eleonor Faur, Angelita Flores, José Florito, Alejandra García, Victoria Giulietti, Marita Gonzalez, Gala Díaz Langou, Gimena de León, Carina Lupica, Fabián Repetto, María Nieves Rico, María Elena Valenzuela y Sebastián Waisgrais y a quienes con su activa presencia en los diferentes encuentros hicieron que el ciclo fuera posible.