Publicada el 07 de octubre de 2026 en El Cronista.

El mercado laboral argentino está atravesado por dos transformaciones. De un lado, el uso de la inteligencia artificial, que modifica la cantidad y la composición de los puestos de trabajo. Del otro, la transición demográfica, marcada por la caída de los nacimientos y el envejecimiento, que cambia la cantidad y el perfil de los trabajadores.
Para ordenar la discusión conviene hacerse dos preguntas. La primera es a qué velocidad las empresas incorporan la IA. Existe la creencia de que la adopción será instantánea y destruirá el empleo. La historia muestra otra cosa: toda revolución tecnológica lleva varias décadas.
Esta vez el proceso podría ser más rápido, pero en ningún caso inmediato, porque la infraestructura y la conectividad, los déficits de competencias digitales, los costos de implementación, las trabas regulatorias y los prejuicios culturales demoran la adopción. Por ejemplo, en los Estados Unidos, esa velocidad todavía es baja. A fines de 2025, apenas el 17% de las empresas usaba IA en sus funciones productivas y no se ven desequilibrios en el empleo.

