Corrientes es una arena para el diseño de estrategias y alianzas hacia las presidenciales de 2019

Los comicios de este domingo en Corrientes pueden ser vistos como un espejo cóncavo que muestra una imagen invertida de lo que sucede a nivel nacional: allí el oficialismo, afín a Cambiemos, está desgastado luego de años de gestión y se ve amenazado por sectores disidentes, por un lado, y un justicialismo unido y optimista respecto de los resultados, por el otro.

Este domingo tres fuerzas compiten en la provincia de Corrientes por suceder a Ricardo Colombi, que gobierna desde 2009: Gustavo Valdés (ECO-Cambiemos); Sebastián Ríos Brisco (Proyecto Popular- PRO); y Carlos “Camau” Espínola (PJ).

Valdés, actual diputado nacional, es el delfín de Colombi. Ríos Brisco, referente del PRO a nivel provincial, lidera un sector disidente del oficialismo denominado Proyecto Popular. Finalmente, Carlos “Camau” Espínola encabeza, junto a Nito Artaza, una fórmula de unidad del justicialismo.

Además de la gobernación, se ponen en juego 15 bancas en la Cámara de Diputados y otras cinco en el Senado. Por el sistema electoral correntino, a las tres fórmulas que compiten por la gobernación las acompañan sus respectivas grillas oficiales de candidatos a legisladores y las listas colectoras, que traccionan votos a los cargos ejecutivos pero con otros candidatos para los cargos en el Poder Legislativo.

En Argentina, la mayoría de las elecciones provinciales deben leerse en clave local. Los ciudadanos premian o castigan a candidatos en base a sus desempeños. A pesar de los apelativos de algunas fuerzas para nacionalizar la contienda, lo que pesa son variables de gestión y territorialidad local. Esto se acentúa todavía más cuando no son simultáneas con comicios presidenciales y, en consecuencia, no existe el arrastre del candidato nacional. Los resultados de la elección de Corrientes deben ser leídos en esta clave. De ganar el peronismo, no significaría un voto en contra de la gestión nacional, sino uno en contra del oficialismo provincial.

Sin embargo, la elección de este domingo es relevante, porque Corrientes se constituye en una arena fundamental para el diseño de estrategias y alianzas de cara a las presidenciales de 2019. A diferencia de los comicios menos competitivos de Santiago del Estero, que serán el 22 de octubre, Corrientes representa un espacio donde se pueden testear liderazgos y construir perfiles presidenciables para disputar el Ejecutivo Nacional. En ese marco, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, visitó Corrientes y apoyó la candidatura de la fórmula opositora. Ese acto legitima a Camau Espínola y simultáneamente al propio Urtubey, ya que lo posiciona en el lugar de elector y líder del partido, aunque aún en disputa. El triunfo de la unidad justicialista en Corrientes significaría una buena noticia para el “archipiélago” de cabecillas en la que se transforma el peronismo cuando no es gobierno.

Autor


José Florito

Coordinador de Protección Social

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