¿Cómo prevenir y contener la pandemia en los barrios informales?

Desde diciembre de 2019, CIPPEC evalúa el impacto del Programa de Reasentamiento y Mejoramiento de Viviendas del Proyecto de Integración Social y Urbana del Barrio Padre Carlos Mugica para el sector Bajo Autopista.

Las condiciones básicas para evitar la propagación del COVID-19 -acceso a viviendas adecuadas, servicios básicos y distanciamiento social- pone a los asentamientos informales en el foco de la política sanitaria.

En Argentina existen más de 4.000 barrios informales, en los que habitan más de 4 millones de personas, de acuerdo al Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP). El registro también revela que el acceso a los servicios de agua potable, cloacas y energía eléctrica es deficitario en la mayoría de los hogares, lo que dificulta la capacidad de seguir las recomendaciones de higienización y confinamiento de los vecinos y vecinas de los barrios informales.

Las condiciones habitacionales y el hacinamiento dificultan la ventilación de los espacios y facilitan la transmisión del virus, así como acrecientan las dificultades de convivencia al interior de las familias.

En paralelo, la crisis económica asociada a la emergencia sanitaria impactó particularmente en los barrios informales en los que los índices de informalidad laboral y cuentapropismo son generalmente más altos en comparación con otros sectores urbanos. La informalidad laboral, asociada a bajos niveles de protección social y alta volatilidad profundiza las dificultades vinculadas al confinamiento por largos períodos

En la Ciudad de Buenos Aires existen más de 40 barrios informales, entre los cuales se encuentra el Barrio Mugica, uno de los barrios informales más grandes y densos de Argentina.

Según datos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), al año 2019 el barrio contaba con una población de más de 40 mil habitantes. De acuerdo a los últimos datos de la Secretaría de Integración Social y Urbana (SECISYU) del 2016, el 21% de los hogares vive en condiciones de hacinamiento, el 93% posee acceso a la red de agua corriente (aunque solo un 86,7% al interior de la vivienda), el 94% usa garrafa y prácticamente la totalidad de los hogares poseían una conexión de red eléctrica informal. En relación al espacio público disponible en el barrio, los residentes cuentan con un índice de 1,75 m2 de espacio público por habitante y 0,21 m2 de espacios verdes por habitantes, muy inferior a los 6 m2 por habitante de espacios verdes en la Ciudad de Buenos Aires.

Cuando en mayo de 2020 el virus COVID-19 comenzó a expandirse en los barrios informales, la Ciudad de Buenos Aires diseñó e implementó una estrategia de contención de la pandemia basada en cuatro pilares: (1) testeo, aislamiento y seguimiento de los enfermos y sus contactos estrechos; (2) comunicación y prevención del contagio; (3) apoyo económico y social; y (4) coordinación, monitoreo y evaluación de las acciones ejecutadas.

Los procesos implementados en el marco de la estrategia para hacer frente a la pandemia en el Barrio Mugica fueron luego replicados en algunos de los barrios informales más grandes de la Ciudad de Buenos Aires. La estrategia llevada a cabo en el Barrio Mugica es un caso a ser tenido en cuenta por otros barrios informales de la región latinoamericana al momento de dar respuestas de corto, mediano y largo plazo a crisis sanitarias de gran impacto social y económico.

En el marco de la evaluación del impacto del Programa de Reasentamiento y Mejoramiento de Viviendas del Proyecto de Integración Social y Urbana del Barrio Padre Carlos Mugica, CIPPEC y la SECISYU, evaluaron el impacto y los procesos de implementación de esta estrategia COVID-19. Para ello se utiliza una metodología cuasi-experimental, que mide la evolución de los indicadores de salud (contagios y fallecimientos) atribuibles a esta estrategia. Se comparan el Barrio Mugica, la ciudad formal (CABA y Gran Buenos Aires), y el Barrio Ricciardelli (Barrio 1-11-14). También se comparan los indicadores en familias del Barrio Mugica según sus condiciones de vivienda. 

 

Principales hallazgos

Las estrategias tempranas implementadas en los barrios informales fueron efectivas para contener y luego disminuir el crecimiento de las curvas de contagio. La concentración geográfica de los barrios informales favoreció la rápida expansión del virus, pero también posibilitó un mejor “barrido” del territorio, un mayor acompañamiento a los pacientes enfermos, y un seguimiento más cercano a los contactos estrechos, en comparación a la ciudad formal. El contraste es especialmente significativo en comparación con el Gran Buenos Aires.

La velocidad de la mejora en los distintos asentamientos informales presenta variaciones. El avanzado proceso de integración social y urbana del Barrio Mugica permitió enfrentar la crisis con mayor capilaridad territorial y mecanismos institucionales que facilitaron la coordinación con actores que operan en el barrio: no sólo importa qué política se implementa, sino también cómo se implementa. 

El análisis comparativo dentro del Barrio Mugica indica que la condición de vivienda no afectó sustancialmente la probabilidad de ser caso positivo de COVID-19. No se observan diferencias estadísticamente significativas entre las familias que al inicio de la crisis vivían bajo la autopista respecto a aquellas que ya habían sido reasentadas a los hogares nuevos. Esto podría sugerir que, en contextos de alta vulnerabilidad social, la infraestructura del hogar no es suficiente como para brindar protección a las familias frente a la pandemia, especialmente cuando los patrones de comportamiento y sociabilidad de las familias se han mantenido.

Cómo afecta la pandemia a los asentamientos informales

El avance rápido del COVID-19 en barrios informales puede estar asociado a las características socioeconómicas de las familias que residen en estos barrios. Los hogares que viven en asentamientos están más expuestos a la pobreza, la indigencia y la inseguridad alimentaria. Asimismo, los recursos económicos de las familias dependen, principalmente, de empleos en el sector informal de la economía, teniendo menos previsibilidad en sus ingresos y continuidad laboral. Las necesidades económicas y alimentarias impiden a las familias mantener el aislamiento preventivo por tiempos prolongados. La mayor circulación amplifica el riesgo al contagio, el cual se expande rápidamente al interior de las viviendas donde muchas familias viven en condiciones de hacinamiento y/o comparten espacios comunes.

La pandemia podría entonces profundizar aún más las diferencias sociales. Para evitar que este escenario suceda es importante diseñar políticas integrales de contención que contribuyan a moderar el crecimiento de la curva.

La evidencia reciente sobre cómo el COVID-19 está siendo contenido muestra que es necesario combinar medidas de distanciamiento social con las políticas de testeo, seguimiento de contactos cercanos y aislamiento de los enfermos. Sin embargo, en los asentamientos informales, donde las brechas sociales son mayores, es necesario complementar las políticas sanitarias con abordajes sociales integrales.

Estos abordajes deberían basarse en 5 tipos de políticas: (a) apoyos económicos y alimentarios, (b) acceso a servicios básicos, principalmente de agua potable, (c) canales de información abiertos con los vecinos sobre cómo prevenir el contagio y qué hacer en caso de tener síntomas, (d) políticas específicas para proteger a poblaciones con especial vulnerabilidad, como migrantes y mujeres que pueden sufrir mayor exposición a la violencia durante esta crisis, y (e) política de monitoreo y evaluación.

 

Inequidad y COVID-19 en la Ciudad de Buenos Aires. Cómo afecta la pandemia a los asentamientos informales.

Suaya, A. (julio de 2020). Inequidad y COVID-19 en la Ciudad de Buenos Aires. Cómo afecta la pandemia a los asentamientos informales. Documento de Trabajo N°193. Buenos Aires: CIPPEC. Leer más

Evaluación de impacto

Este estudio busca brindar evidencia sobre la efectividad de esta estrategia en la contención del COVID-19, poniendo el foco en el Barrio Mugica (Barrio 31).

Para ello, esta evaluación contiene algunos ejercicios de estimación de impacto, los cuales mediante metodologías cuasi-experimentales permiten estimar los cambios en la evolución de indicadores de salud (casos diarios, tasa de casos nuevos cada 2 semanas, tasa de mortalidad cada dos semanas) atribuibles a esta estrategia.

En particular, hacemos comparaciones entre el Barrio Mugica, la ciudad formal y el Barrio Ricciardelli (o Barrio 1-11-14). Además, en este estudio hacemos un análisis al interior del Barrio Mugica para analizar si la probabilidad de testeo y contagio se ve afectada por las condiciones de vivienda.

 

Estrategia de contención del COVID-19 en el Barrio Padre Carlos Mugica: Evaluación de impacto

Suaya, A. y Schargrodsky, E. (noviembre 2020). Estrategia de contención del COVID-19 en el Barrio Padre Carlos Mugica. Evaluación de impacto. Buenos Aires: CIPPEC. Leer más

Evaluación de proceso

Este documento presenta la evaluación de procesos de las acciones implementadas por la Secretaría de Integración Social y Urbana (SECISYU), a cargo del proceso de urbanización del Barrio Mugica, en el marco de la estrategia de contención del COVID- 19 del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El análisis de procesos se realiza con foco en cuatro dimensiones: i) el aislamiento preventivo, testeo y seguimiento, ii) el apoyo social y económico, iii) la información sobre cuidados de salud y iv) la coordinación, monitoreo y evaluación. El objetivo de este documento es analizar de manera sistemática, y en el contexto de las mejores prácticas internacionales, cuáles fueron las acciones implementadas en el barrio para la contención de la pandemia y cómo fueron llevadas al cabo.

Estrategia de contención del COVID-19 en el Barrio Padre Carlos Mugica. Evaluación de proceso

Laffaire, M. y Suaya, A. (enero 2021). Estrategia de contención del COVID-19 en el Barrio Padre Carlos Mugica. Evaluación de proceso. Buenos Aires: CIPPEC. Leer más.

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