Estrategia de contención del COVID-19 en el Barrio Padre Carlos Mugica: Evaluación de impacto


Publicado en abril del 2021

Desde la aparición de los primeros casos a finales de abril, el COVID-19 se expandió rápidamente en los asentamientos informales del AMBA. Los datos para el periodo entre mayo y julio para la Ciudad de Buenos Aires muestran que la tasa de contagio y mortalidad por COVID-19 en los asentamientos informales superaba ampliamente a la registrada en la ciudad formal.

Con el fin de contener el crecimiento de la curva de contagios y proteger a las familias que viven en condiciones de extrema vulnerabilidad, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires diseñó una estrategia integral de contención del virus destinada a los asentamientos. Esta estrategia estaba apoyada en 4 pilares principales: (a) política sanitaria de testeo, aislamiento y seguimiento de los enfermos y de sus contactos estrechos, (b) políticas de comunicación y prevención del contagio, (c) políticas de apoyo económico y social para acompañar a las familias y facilitar el distanciamiento social, (d) políticas de coordinación, monitoreo y evaluación de los programas y acciones desarrollados.

Este estudio busca brindar evidencia sobre la efectividad de esta estrategia en la contención del COVID-19, poniendo el foco en el Barrio Mugica (Barrio 31). Para ello esta evaluación contiene algunos ejercicios de estimación de impacto, los cuales mediante metodologías cuasi-experimentales permiten estimar los cambios en la evolución de indicadores de salud (casos diarios, tasa de casos nuevos cada 2 semanas, tasa de mortalidad cada dos semanas) atribuibles a esta estrategia. En particular, hacemos comparaciones entre el Barrio Mugica, la ciudad formal y el Barrio Ricciardelli (o Barrio 1-11-14). Además, en este estudio hacemos un análisis al interior del Barrio Mugica para analizar si la probabilidad de testeo y contagio se ve afectada por las condiciones de vivienda.

A partir del análisis se extraen tres hallazgos principales. En primer lugar, se observa que las estrategias tempranas implementadas en los barrios informales fueron críticas para contener o disminuir el crecimiento de las curvas de contagio. Dada la presencia de condiciones que favorecen la circulación local del virus en los asentamientos, estos operativos parecen haber sido exitosos en proteger a estas comunidades. En comparación a la ciudad formal, tanto el Barrio Mugica (Barrio 31) como el Barrio Ricciardelli (Barrio 1-11-14) mostraron un crecimiento de casos más lento desde mediados de junio.

Esto también se observa en las tasas de fallecimiento, con aumentos en el indicador de muertes cada dos semanas de menor cuantía respecto a la ciudad formal (ya sea el AMBA, comunas de CABA o municipios del GBA). En este sentido, la concentración poblacional y geográfica de los barrios informales resulta tanto un desafío como una oportunidad en este contexto de crisis. Es un desafío ya que estas condiciones favorecen una rápida expansión del virus, pero a su vez es una oportunidad en tanto la limitación espacial posibilita un mejor barrido del territorio, un mayor acompañamiento a los pacientes enfermos y un seguimiento más cercano a los contactos estrechos.

En segundo lugar, las estrategias en asentamientos no siempre alcanzaron los mismos resultados con la misma velocidad. Aun cuando compartían las mismas líneas críticas, la contención de la curva de contagio en el Barrio Mugica se alcanzó más rápidamente que en el Barrio Ricciardelli. Esto podría indicar que no sólo importa qué políticas se implementan, sino cómo se implementan.

El proceso de integración territorial del Barrio Mugica permitió enfrentar esta crisis con mayor capilaridad territorial y mecanismos institucionales que facilitaron la coordinación con actores políticos e institucionales que operan en el barrio. A su vez, la gran cantidad de personal de gobierno con conocimiento del barrio permitió alcanzar, en poco tiempo, a un mayor número de familias potencialmente afectadas por la pandemia. Finalmente, la disponibilidad de datos de los vecinos posibilitó no sólo la identificación de familias que convivían con población de riesgo a inicios de la crisis, sino también permitió el inicio temprano de los procesos de comunicación sobre cuidados de la salud y seguimiento de contagiados, sus familias y contactos estrechos.

En tercer lugar, el análisis comparativo dentro del Barrio Mugica parece indicar que la condición de vivienda no es un factor que afecte sustancialmente la probabilidad de testeo o de ser caso positivo de COVID-19. Aun cuando el sector del bajo autopista es donde se encuentran los peores indicadores en materia de infraestructura, no se observan diferencias estadísticamente significativas entre las familias que al inicio de la crisis vivían en esas casas respecto a aquellas que ya habían sido reasentadas a los hogares nuevos como parte del proceso de integración social y urbana del Barrio Mugica. Tampoco se observan diferencias respecto al macizo (resto del barrio), aunque sí se registra una situación relativamente mejor para el contorno del bajo autopista donde la probabilidad de contagio era ligeramente más baja que el sector justo debajo de la autopista.

Esto podría sugerir que, en contextos de alta vulnerabilidad social, donde existe circulación comunitaria del virus, la infraestructura del hogar no es suficiente para brindar protección a las familias frente a la pandemia. Esto es especialmente relevante si tenemos en cuenta que las mudanzas a las viviendas nuevas, al haber sucedido tan recientemente, todavía no generaron cambios en los patrones de comportamiento y sociabilidad de estas familias. Por lo tanto, es esperable que estas familias todavía frecuenten el sector del bajo autopista donde se registra la mayor incidencia de casos en el barrio, como así también recurran a otros espacios de sociabilización en el barrio que pueden ser focos de contagio (por ejemplo, ferias, comedores y centros de salud).

A partir de estos análisis se desprenden cuatro recomendaciones de política que apuntan a mejorar el impacto de la estrategia de contención del COVID-19 en el Barrio Mugica y en otros barrios informales que quieran implementar políticas similares.

En primer lugar, este estudio marca la importancia de profundizar y ampliar los testeos, incluyendo a todos los contactos estrechos, ya que el testeo temprano y el aislamiento son críticos para el control de la pandemia. En segundo lugar, hay oportunidades para reformar los planes de contingencia para la emergencia, actualizando los mecanismos para la circulación de información entre las áreas de gobierno. En tercer lugar, sería fundamental fortalecer la articulación inter-ministeriales e inter-jurisdiccionales para dar una respuestas integral, y enfocada en la unidad familiar, a las problemáticas sociales derivadas de esta crisis.

Finalmente, es importante reforzar la recolección de los datos administrativos de modo que estén sistematizados, armonizados y disponibles en formatos interoperables, permitiendo hacer un mayor y mejor uso de esta información en los procesos de toma de decisiones.

 

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