De la crisis a la oportunidad energética: escenarios y condiciones para ampliar la oferta a 2050


Publicado en marzo del 2021

La disponibilidad de energía de forma abundante, a precios competitivos y en el marco de los compromisos asumidos sobre el cambio climático es fundamental para garantizar el desarrollo sostenido de la Argentina. Pero salvo contadas oportunidades, el país lleva décadas retenido en una trampa de crecimiento interrumpido. En distintas ocasiones la falta de recursos energéticos ha sido un determinante no menor de esta
situación.

El presente trabajo es un aporte a la discusión sobre el futuro de la matriz energética de la Argentina con foco principal en la incertidumbre sobre su evolución y cómo interactúan ciertas decisiones en su desenvolvimiento. En primer lugar, se analiza cómo se llegó a la crisis de abastecimiento, que significó cantidades crecientes de importaciones, las teorías esgrimidas en la literatura especializada sobre los determinantes de la oferta local, la respuesta de la política pública y por qué fue inefectiva por mucho tiempo.

El sector energético se encuentra estancado desde hace 20 años, con un magro aporte al desarrollo económico. Esta situación, que en cualquier otro sector hubiera significado una crisis de oferta, se pudo sortear sin que el consumo interno útil de energía se resintiera. La contrapartida fue la disminución de las exportaciones, al contraerse entre el 2000 y el 2019 el 70,3%.

La Argentina se quedó sin energía. Ante la inefectividad de las medidas adoptadas, el recurso último fueron importaciones crecientes en el momento que se observaban los máximos precios en el mercado internacional. La oferta interna aumentó, aunque tan solo 4,2% entre el 2000 y el 2019. En el mismo lapso la producción local se redujo 3,9%.

Hacer todo, ahora, no importa el costo. Esta fue la última respuesta que tuvo cierta continuidad. Pero las políticas que pudieron ser útiles en un escenario de escasez no necesariamente lo son cuando se proyecta una abundancia de recursos. En la segunda parte del trabajo se simula la matriz energética a 2050, analizando las interacciones entre los distintos energéticos y su lugar en la futura matriz. El crecimiento del consumo interno resulta limitado para las oportunidades del sector. La posibilidad de retomar la senda exportadora, no solo de hidrocarburos, sino indirectamente de nuestros recursos renovables a través de la electricidad, tiene alta probabilidad de éxito si existen las políticas adecuadas.

¿Se puede volver a tener un saldo superavitario de la balanza comercial? Esa es la pregunta que debe contestar la política energética. Sin este objetivo, el crecimiento del  mercado interno es insuficiente para realizar las oportunidades del sector.

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