Hay que desarrollar una agenda de adaptación al cambio climático que reduzca la vulnerabilidad de la población

El cambio climático genera preocupación por simples trastornos y hasta por su incidencia en consecuencias impensadas. Su cara más conocida varía entre riesgos de excesos hídricos y déficits (falta de lluvias). La clave, según especialistas, es adaptarse y anticiparse, algo que incluye al Estado.

Ante esto, el Gobierno bonaerense avanza en el diseño de un sistema de alerta frente a los diferentes escenarios a los que se expone la Provincia a raíz del cambio climático.

Por caso, más de 600 personas murieron en un año, entre 2013 y 2014, en la región Metropolitana debido a inundaciones y olas de calor. De esa cantidad, los períodos prolongados de altas temperaturas incidieron en 500 víctimas, se-gún un estudio del think tank CIPPEC.

El caso más grave en la memoria re-ciente ocurrió el 2 de abril de 2013. Ese día cayeron más de 400 milímetros en cuatro horas en La Plata y hubo decenas de víctimas fatales.
El evento fue un caso paradigmático del cambio climático que ha expuesto las políticas públicas y las medidas tomadas -o ignoradas- por los gobiernos en los últimos años.

Se consideran lluvias intensas a aquellas en las que “en 24 horas llueven más de 50 milímetros”, aclaró la especialista María Inés Camilloni, doctora en Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del CONICET. Y se trata de un fenómeno que está en aumento.

“No solo hay una tendencia progresiva a que llueva más, sino que hay una tendencia a que cambie la forma en la que se da la precipitación. Eso es lo que suele provocar los impactos más significativos. Se pasa de períodos donde llueve mucho, se acumula mucha agua en poco tiempo, a períodos prolongados sin precipitación”, explicó a La Tecla la investigadora.
Camilloni es autora, junto con el especialista Francisco Barros, del libro La Argentina y el cambio climático. De la física a la política (Eudeba, 2016). En la obra alertan sobre el incremento de inundaciones y sequías para los próximos años.

De acuerdo a datos del área de Hidráulica bonaerense, hay 250.000 personas en condiciones de ser evacuadas ante riesgos extremos. Además de lluvias y sequías, la variabilidad climática se expresa por el aumento de la temperatura, de las olas de calor y la disminución de la frecuencia de heladas. En promedio, la temperatura en la provincia de Buenos Aires aumentó entre 0,5° y 1°, franja que representa el valor promedio en el país.

Los desafíos

Por su extensión, la Provincia posee diferentes situaciones. Mientras hay problemas de riesgo hídrico en la Cuenca del Salado, existe, por otro lado, un panorama complejo frente a inundaciones en el Conurbano, cuya situación está íntimamente relacionada con la Ciudad de Buenos Aires.

El 7% de la población del Conurbano está en riesgo por inundaciones, debido a que el 19% de su superficie se encuentra comprometida en este punto. Así se desprende del informe “Vulnerabilidad social, amenazas y riesgos frente al cambio climático”, realizado por Ana Carolina Herrero, Claudia Natenzon y Mariela Lorena Miño, del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

No es el único problema. Los focos de calor superficial y vientos, también, ponen en riesgo a la población de los 40 municipios que rodean al territorio porteño. Por los vientos, de acuerdo al estudio, el 23% de los habitantes de esa región está en riesgo.

Los investigadores remarcan en este punto que existe un gran desafío: el de “pensar y desarrollar una agenda de adaptación a las nuevas condiciones climáticas que aborde las consecuencias del cambio climático, reduciendo la vulnerabilidad de la población y, por consiguiente, el riesgo”.

“El cambio climático no es esporádico. Cada vez tiene una mayor frecuencia, una mayor intensidad. Hay que redireccionar las políticas públicas hacia esa situación”, apuntó a La Tecla Ana Herrero, doctora en Ciencias Biológicas. La investigadora aclaró que se detectaron varios planes y programas de concientización “inconclusos”.

La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, firmó el 26 de julio pasado la creación del Sistema Integrado de Monitoreo y Alerta Temprana Hidroambiental (SIMATH), que consiste en la articulación diferentes redes de medición hidrometeorológicas/ ambientales para anticipar e implementar medidas ante efectos del cambio climático.

En la actualidad hay cuatro estaciones experimentales del SIMATH. Ellas están en Salto, San Antonio de Areco, General Villegas y Junín. Ade-más existen varios convenios con otros organismos, que van a expandir su alcance (ver aparte).

El programa está a cargo del Minis-terio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, que comanda Jorge Elustondo. El funcionario remarca la necesidad de “desarrollar un conjunto de estrategias de anticipación a lo que pueden ser los impactos negativos en lo económico, lo social y lo ambiental”.

“Esto nos va a permitir avanzar en tareas de anticipación y mitigación y contar con información cada vez más calificada para la planificación de obras y pensar el desarrollo de las ciudades”, enfatizó a este medio Elustondo.

El primer episodio del año 

“Fue una situación excepcional”, dijo el intendente de Carlos Casares, Walter Torchio, al informar sobre inundaciones recientes en el noroeste bonaerense, que en su distrito dejaron once familias evacuadas. Entre las 21.15 del 1 de enero y las 2.30 del martes 2 cayeron 172 milímetros.

El diluvio generó el colapso de los desagües pluviales. Aunque pequeño en magnitud, fue el primer evento climático del año que generó preocupación.

“El desarrollo del SIMATH no es solamente colocar estaciones”

La Provincia pone todas sus fichas en el Sistema Integrado de Monitoreo y Alerta Temprana Hidroambiental (SIMATH), que busca, a través de la articulación de diferentes redes de medición hidrometeorológicas/ambientales, analizar el cambio climático.

“El desarrollo del SIMATH no es solamente colocar estaciones, que es lo que estamos haciendo, sino que hemos confirmado convenios con distintos organismos. Hemos hecho una construcción político-institucional”, destacó a La Tecla.info el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Jorge Elustondo.

El funcionario señaló que en el armado hay vínculos con el Servicio Meteorológico Nacional, la Comisión Nacional de Actividades Espa-ciales (CONAE), redes de universidades y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

En esa línea se precisó que se prepara una “metodología” para reunir toda esa información “y ponerla en función de lo que cada eje de gobierno necesite”.

Como rasgo saliente remarcó que se prepara un convenio con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El SIMATH articulará con el Sistema de Alerta de Tormentas (SAT) de la Ciudad de Buenos Aires.

“La estación del SIMATH, que va a estar en la sede de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de La Plata, va a funcionar en espejo con la estación de monitoreo del SAT de CABA. Es cooperación”, añadió.

Líneas para pensar una agenda

El uso intensivo de combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón) aparece como la principal causa del cambio climático. También, la actividad ganadera o la agricultura, por ejemplo, con fertilizantes nitrogenados. “Hay que tender a descarbonizar y a cambiar las formas de producir”, remarcó Inés Camilloni a La Tecla.

Por otro lado pidió pensar en medidas de adaptación, como uso de materiales reflectivos de
la energía del sol y más espacios verdes en centros urbanos. A su vez, el diseño de obras de infraestructura, en especial para el manejo del agua.

Más campañas de concientización

Ana Herrero remarcó la necesidad de que los municipios avancen, además de obras de infraestructura, en “medidas no estructurales” de capacitación y concientización, que incluyan la coordinación de áreas internas y que articulen con sectores externos para, por ejemplo, planes de evacuación. “Ahí es donde aparece la mayor debilidad de la región Metropolitana”, aseveró a La Tecla; y amplió: “Hay una relación entre los municipios con mayor riesgo climático, no las están acompañando con esas medidas”.

Autor


Ana Carolina Herrero

Investigadora asociada de Ciudades

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