Se necesita producir más transables para la exportación; los países con mayor ingreso por habitante tienen más exportaciones por habitante

Recurrentemente la economía argentina cae en lo que los economistas denominan “crisis de balanza de pagos”, y que ahora de manera muy simplificada se habla de “desequilibrio de la cuenta corriente”, que no es otra cosa que un exceso de gasto sobre ingresos, pero que a diferencia del déficit fiscal que son números en pesos, en este caso, el rojo es en dólares.

La larga historia económica de crecer y parar, que desde la reforma de la Constitución de 1994 se ha hecho más repetitiva, por la alternancia de los años electorales, cada 4 presidenciales, pero cada 2 legislativas, ha determinado, con muy raras excepciones, que la actividad agregada crezca en los años impares, cuando el gasto electoral incentiva la demanda agregada; y baje en los pares, cuando hay que pagar las cuentas.

Esa secuencia, y sus características más notables, como que “la inflación es la consecuencia de dos variables relevantes: la devaluación del peso que generalmente le gana a la suba de los precios; y los ajustes de los salarios, que tienden a quedar rezagados con la inflación”, observó Rapetti en un encuentro con periodistas entre los que participó Infobae, donde presentó el último trabajo del Área de Desarrollo Económico del Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento).

También mostró con singular contundencia que “períodos de crisis económica (fase recesiva) coinciden con déficit gemelos, fiscal y externo, y con atraso del tipo de cambio respecto de un promedio histórico, de más de 30 años”.

De ahí que concluyó el académico que “no hay política económica que compense un atraso cambiario”, sobre todo cuando el país arrastra una combinación de “déficit de cuenta corriente, déficit fiscal; y baja cobertura de reservas, en eso nos parecemos a Turquía, y no a Brasil”.

Alternativa para cambiar el ciclo

Frente a esa realidad, Martín Rapetti y su equipo de investigadores en el Cippec, cuyo lema es “trabajar para mejorar las políticas públicos en los 3 niveles de gobierno y en los 3 poderes del Estado, con una visión plural y federal”, anticipó que comenzó a preparar “una salida exportadora a través del aliento a a la producción de bienes industriales transables con el resto del mundo, para revertir la dependencia externa que llevó a la recesión actual y que podría limitar la reactivación el año próximo”.

Aunque no pudo ocultar su preocupación por el punto de partida, porque estimó que “el Gobierno falló en el diagnóstico en 2015, cuando subestimó el efecto de la unificación cambiaria; y desde entonces hizo muchas correcciones, con estímulos a sectores transables como el agro y las energías renovables; y ahora con el ajuste cambiario por parte del mercado, dio lugar a la expectativa de sustitución en turismo internacional por local y también de importaciones energéticas”.

La base del nuevo estudio es que “se necesita producir más transables con destino a la exportación, eso es lo que han hecho los países que tienen mayor ingreso por habitante por año: tienen más exportaciones por habitante”.

Para lograr ese objetivo, el estudioso de los ciclos económicos consideró que “no alcanzará con un tipo de cambio alto, sino también se necesitará un acuerdo con los sindicatos, para acceder a políticas laborales flexibles que faciliten el aumento de la productividad, y por esa vía de los salarios y el empleo, porque no se puede depender exclusivamente de las riquezas naturales”.

También se necesitará “otorgar incentivos, pero con metas de crecimiento de las exportaciones, tanto por sectores, como por empresas”.

Se trata de un condicionamiento no menor, porque dada la restricción presupuestaria diseñar planes que contemplen devoluciones de impuestos, bajas de cargas patronales, tasas subsidiadas de prefinanciación y otras estrategias que alienten la compra de la última tecnología, requerirá de otros ahorros fiscales para no revertir la reducción del déficit fiscal.

Fuente: Infobae 

Autor


Martín Rapetti

Director de Desarrollo Económico

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