Las mujeres y el trabajo independiente: propuestas para cerrar las brechas de género


La incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral es uno de los fenómenos socioeconómicos más relevantes del último siglo. Sin embargo, los déficits en la igualdad de oportunidades respecto de sus pares varones limitan el pleno ejercicio de sus derechos. Ellas enfrentan mayores obstáculos tanto en el acceso como en la permanencia al mercado de trabajo y suelen concentrarse en sectores menos dinámicos y puestos de menor jerarquía. El mundo del empleo independiente no es ajeno a esta problemática.

Las mujeres trabajadoras independientes se caracterizan por enfrentar tres grandes problemas que están ausentes para el caso de los varones.

  • En primer lugar, debido a la feminización de las tareas domésticas y de cuidado, tienen mayores restricciones sobre el tiempo disponible para el mercado de trabajo, lo que significa que su inserción como trabajadoras independientes muchas veces es una elección subóptima ante la ausencia de alternativas.
  • En segundo lugar, se concentran en sectores menos dinámicos como servicios sociales, personales, de salud, comercio, arte, recreación y entretenimiento.
  • En tercer lugar, las mujeres se enfrentan a grandes restricciones a la hora de acceder al financiamiento para sus PyME. El principal determinante común que explica estas asimetrías es el conjunto de normas sociales y estereotipos de género que asignan mandatos diferenciales a varones y mujeres.

Desde el Estado argentino, a nivel nacional, se implementan múltiples políticas vinculadas con la prevalencia de estos tres problemas. No obstante, la mayoría de ellas no incluye una perspectiva de género desde su diseño, lo que disminuye su efecto potencial sobre la garantía de condiciones de trabajo decentes para las mujeres trabajadoras independientes.

La transversalización de la perspectiva de género y la articulación entre las diversas áreas públicas es esencial para promover una oferta programática pertinente, articulada y complementaria. En particular, las políticas de cuidados (fundamentalmente tiempo y servicios para cuidar), de apoyo al trabajo independiente (con foco en el desarrollo en sectores no tradicionales y en el acceso a mercados), de educación e inclusión financiera y de cambio cultural en torno a las normas de género prevalecientes son fundamentales para avanzar hacia un cambio de paradigma que involucre la desgenerización del trabajo y la corresponsabilidad social en las actividades productivas y reproductivas.

El trabajo independiente representa un cuarto del empleo total en Argentina. Reducir las brechas de género y garantizar condiciones de trabajo decentes en esta modalidad de inserción laboral es esencial para promover el goce efectivo de los derechos de las mujeres en el mercado laboral, así como también para impulsar el desarrollo económico del país.

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