La resiliencia urbana debe trabajarse desde el enfoque integral de riesgo, transversal en todas las cuestiones ambientales

Los grandes aglomerados urbanos, responsables de la mayor parte de emisiones, tanto como las ciudades intermedias y pequeñas -muchas veces afectadas con mayor severidad por los fenómenos extremos- enfrentan diversos desafíos para mejorar las condiciones de resiliencia urbana. Las ciudades deben encarar acciones no sólo ligadas a obras y mejoras de infraestructura sino también de concientización, capacitación, educación, adecuación normativa y sistemas de información.

En primer lugar, para avanzar hacia ciudades resilientes es necesario capacitar desde el nivel local sobre la importancia de la resiliencia urbana frente al cambio climático y otros peligros al que pueda estarexpuesta la población, la salud, los bienes materiales, la economía, la infraestructura, etc. La capacitación, educación, concientización y sensibilización, deben estar dirigidas tanto al personal del gobierno local como a los ciudadanos.

Asimismo, es necesario incorporar la reducción de riesgo de desastres y resiliencia en los programas escolares y desarrollar la formación profesional formal para darle status, capacitación y preparación técnica a los actuales ‘respondedores’ locales que trabajan en la contingencia.

Por otro lado, es fundamental establecer un marco institucional y administrativo dentro del gobierno local que permita la organización y la coordinación entre los diferentes niveles, necesario para comprender y reducir el riesgo de manera transversal al que está expuesta la comunidad.

Finalmente, uno de los prerrequisitos primordiales para la toma de decisión informada es mantener información actualizada sobre los peligros y las vulnerabilidades y desarrollar evaluaciones del riesgo, con el fin de utilizarlas como base para los planes y las decisiones relativas al desarrollo local. Es conveniente también la sistematización continua de la información en plataformas de Sistemas de Información Geográfica, mediante la cual se pueda determinar la naturaleza y el grado del riesgo de desastres.

Argentina avanzó fuertemente en un paraguas normativo durante el año 2016, con cinco instrumentos que permitirán establecer una agenda de reducción del riesgo frente a diversas amenazas en general y frente al cambio climático en particular, anticipándose a los eventos peligrosos, reduciendo así la vulnerabilidad de la población y desarrollando resiliencia urbana. El liderazgo y participación de los gobiernos locales como el nivel institucional más cercano a los ciudadanos, juega un papel vital para cualquier compromiso en la reducción del riesgo frente al cambio climático, a través de su implementación exitosa al proceso de desarrollo urbano. Convertir las ciudades argentinas en resilientes es responsabilidad de todos: gobiernos nacionales, asociaciones de gobiernos locales, organizaciones internacionales, regionales y la sociedad civil, los donantes, el sector privado, instituciones académicas y asociaciones profesionales, así como todos los ciudadanos deben participar. La resiliencia urbana debe trabajarse desde el enfoque integral de riesgo, transversal en todas las cuestiones ambientales.

El Aglomerado Gran Buenos Aires (AGBA) es el área metropolitana más importante de Argentina, donde reside más de un tercio de la población del país (15,8 millones de personas aproximadamente) en un superficie que ocupa solamente el 0,4 por ciento del territorio nacional. Los riesgos en términos de resiliencia urbana que enfrenta el AGBA surgen de la interacción entre las amenazas emergentes del cambio climático (tormentas e inundaciones más intensas y frecuentes, olas de calor, entre otros) y las vulnerabilidades del aglomerado (avance de la mancha urbana sobre zonas ambientales, asentamientos precarios sobre humedales, falta de infraestructura adecuada, etc.).

Este trabajo se enfoca en el AGBA y expone el conocimiento de la situación actual, estudiando las condiciones de las diversas jurisdicciones en términos de vulnerabilidad frente al cambio climático y determinando las áreas críticas a ser desarrolladas para mejorar la resiliencia urbana. Con este proyecto se procura promover la conformación de acuerdos metropolitanos para hacer frente a los principales desafíos climáticos para la ciudad.

Objetivo general

Mejorar las condiciones de resiliencia urbana en el AGBA a través de la generación de evidencia y la concientización sobre del estado actual en términos de vulnerabilidad frente al Cambio Climático.

Objetivos específicos

Mejorar el conocimiento sobre el estado de vulnerabilidad social estructural frente al cambio climático de los municipios del AGBA Concientizar a los líderes de la gestión metropolitana sobre la importancia de la temática y la necesidad de políticas públicas orientadas a mejorar la resiliencia urbana del AGBA.

Metodología

El IVSD muestra el carácter multidimensional de la Vulnerabilidad Social. Por esta razón se analizan indicadores en función de su relevancia para dar cuenta de aspectos significativos de la problemática social actual y su relación con los desastres frente al cambio climático que permitan identificar el estado de situación de la VS estructural. Como forma de comprender las condiciones sociales que hacen a la vulnerabilidad social, se seleccionaron indicadores disponibles en los censos nacionales de población y vivienda.

Cada indicador seleccionado dio cuenta de algunos aspectos significativos que hacen a la complejidad social y, en consecuencia, a la vulnerabilidad social previa a un desastre, tales como estructura de la población, situación económica, salud, condiciones de infraestructura de servicios y nivel educativo; Minaya (1998), Hearn Morrow (1999), Barrenechea et al. (2003).

La información para desarrollar el indicador “Mortalidad infantil” no se encuentra a nivel de radio censal, escala de trabajo elegida en el proyecto. Para suplantar este indicador cubriendo la variable “salud” se desarrolló otro indicador basado en la accesibilidad a centros de salud.

Conclusiones

Se destaca como positivo que la construcción del índice puede ser replicado en los ámbitos de gestión municipal debido a que no tiene al financiamiento como un obstáculo para la implementación. Esto es porque se usa información pública y gratuita y se puede sistematizar con software SIG de acceso libre.

Fuente: AIDIS (Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental)

Autores


Gabriel Lanfranchi

Director de Ciudades

Ana Carolina Herrero

Investigadora asociada de Ciudades

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