Respuestas educativas al COVID-19 en Argentina

Este proyecto expone las respuestas que las autoridades educativas de Argentina brindan en un escenario de educación en aislamiento y los retos de un pasaje a una educación con distancia social.


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A raíz de la circulación del COVID 19, de forma casi universal, los países cerraron sus escuelas como parte de la estrategia para evitar la propagación del virus. En Argentina, desde el 16 de marzo de 2020 la gran mayoría de las y los estudiantes se encuentran continuando su escolaridad de forma remota.

En esta fase de educación en aislamiento, el gobierno nacional y los gobiernos provinciales han desplegado de forma activa una serie de iniciativas a sostener la continuidad pedagógica que estuvieron orientadas a: 1) distribuir contenidos pedagógicos; 2) ampliar la infraestructura digital existente; 3) acompañar a los docentes; 4) acompañar a las familias y jóvenes; 5) sostener el servicio alimentario escolar; 6) promover adaptaciones y modificaciones en la organización escolar.

Sin embargo, la interrupción del encuentro físico entre estudiantes y docentes en las aulas tiene efectos en el corto y en el largo plazo. La evidencia de episodios críticos en otros contextos y las características que la continuidad educativa a distancia ha tenido para algunos grupos permiten prever impactos negativos en los aprendizajes, en las trayectorias escolares y en aspectos psicosociales, con una profundización de la desigualdad. Es por ello que hoy es clave construir caminos hacia el regreso a la educación presencial en Argentina.

El siguiente mapa busca reflejar la evolución de esos caminos en las distintas provincias del país. Lejos de ser recorridos lineales, están marcados por intermitencias y adaptaciones a las estrategias. La pandemia impone como nunca la necesidad de generar respuestas situadas, que se adecúen a la realidad de cada territorio y comunidad educativa.

Planificar cómo pasar de una etapa de educación en aislamiento a una de educación con distancia social es urgente. Proponemos 5 pilares sobre los cuales montar esta estrategia de reapertura de escuelas:

  • Espacios seguros
    Los planes deben comenzar en aquellas áreas donde las circunstancias epidemiológicas lo permitan. Esto supone contemplar la diversidad de escenarios que puedan presentarse en un mismo territorio. Y allí donde la situación lo habilite, la actividad en las escuelas requiere la aplicación de medidas de distanciamiento social y de seguridad y el equipamiento de elementos de higiene.
  • Justicia educativa
    Con la presencialidad, el Estado recupera una herramienta clave para mitigar las desigualdades que la pandemia profundiza. En tanto recurso escaso, la presencialidad debe distribuirse con un criterio de justicia que priorice a los estudiantes que más lo necesitan, a quienes han estado desconectados y desprotegidos en tiempos de aislamiento.
  • Flexibilidad
    Un plan de reapertura de escuelas debe integrar como componente propio de su planificación los protocolos de intervención ante casos de contagio y cierre de un establecimiento. Tan importante como el protocolo de reapertura de las escuelas, es el de cierre.
  • Creatividad
    Para volver a las aulas es necesario ensayar soluciones creativas en relación al uso de los espacios y el tiempo escolar.

  • Confianza
    La participación de la comunidad educativa en espacios de diálogo y definición de los planes es necesaria para favorecer la asistencia de los alumnos y el cumplimiento de los protocolos ante eventuales complicaciones.

Publicaciones


Textual


Autores


Alejandra Cardini

Vanesa D’Alessandre

Investigadora asociada de Educación, Investigadora principal de Protección Social

Agustina Ollivier

Esteban Torre

Director de Educación

Paula Coto

Iván Matovich

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