Hay que volver a hacer ciudad como nuestros abuelos, con más equidad y mejor desarrollo social

Gabriel Lanfranchi es el director del programa “Ciudades” del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), que acaba de publicar un estudio acerca de cómo crecieron los 33 aglomerados urbanos de la Argentina entre 2006 y 2016. En esta entrevista, proyecta los posibles escenarios urbanos del país para la próxima década.

-¿Cómo están creciendo hoy las ciudades argentinas?

-El estudio que hicimos en el laboratorio urbano digital del Cippec muestra cómo crecieron los 33 grandes aglomerados urbanos del país, que son las ciudades con más de100.000 habitantes y donde vive más del 66% de la población. Con un equipo de expertos fuimos mirando las ciudades entres momentos: 2006,2010y 2016, parcela por parcela, para ver dónde había habido una transformación de rural a urbano.

-¿Con fotos satelitales?

-Con fotos satelitales, sí; con Google, básicamente. Esto nos arrojó cifras muy exactas y pudimos identificar las tipologías de cada uno de esos usos. Es decir, si son barrios abiertos, cerrados, asentamientos, quintas, viviendas sociales construidas por el Estado, etcétera Es casi una tomografía de cómo ha crecido la Argentina entre 2006 y 2016. Al observar esa tomografía, la conclusión no es la mejor, porque, para empezar, las ciudades, en términos generales, están expandiéndose a una tasa mayor que su crecimiento poblacional.

-¿Eso qué significa?

-Que estamos consumiendo más suelo por habitante, y eso implica mayores costos de infraestructura y transporte por habitante. Lo mismo pasa con el agua, las cloacas, la electricidad, los bomberos, la policía, y demás. Hoy hay un consenso internacional muy claro, marcado tanto en la nueva agenda urbana de ONU Hábitat (http://es.unhabitat.
org) como en la Agenda de París, de que las ciudades que son más extensas tienden a producir más gases de efecto invernadero.

-¿Buenos Aires en ese sentido cómo está? Es un gigante.

-Buenos Aires es realmente grande, pero justamente es una de las pocas ciudades cuya expansión no ha sido mayor que su crecimiento poblacional. Es un fenómeno que hay que estudiar, pero el AMBA termina balanceando un poco la lista Algunas ciudades del interior se han expandido a tasas que en algunos casos quintuplican su crecimiento poblacional, su densificación.

-¿Por qué ocurre esto?

-Es una sumatoria de factores, pero detrás hay un gran responsable, y es la falta de normativa. Solamente cuatro provincias de las 23 tienen planes de ordenamiento territorial.
Lo mismo ocurre con los municipios.
Así que las ciudades están creciendo sin plan o con niveles de planificación bajísimos para los estándares internacionales. La Argentina ha dejado de planificar, porque no es que nunca lo hicimos. Supimos hacerlo, pero en algún momento dejamos de entender que planificar el crecimiento y, lo que es más importante, desarrollar ciudad son temas muy relevantes, y eso es algo que tenemos que cambiar, gane quien gane las próximas elecciones.

-¿Cuáles son esas cuatro provincias que tienen planes de ordenamiento territorial? -Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

-La planificación territorial debería ser una política de Estado, supongo.

-Sí, eso es lo que creemos, a tal punto que el Cippec ha desarrollado una iniciativa llamadaMeíasEstratégicas para Transformar la Argentina, que contiene 10 iniciativas; y aclaro que esto salió antes que todas las otras 10 iniciativas que impulsan ahora los partidos políticos.

-En cuanto a las ciudades, ¿qué iniciativas proponen en esa lista?

-En ese caso, la iniciativa se llama “Volver a hacer ciudad”. Dato: el territorio urbano en la Argentina en 10 años se expandió 85.000 hectáreas. Eso equivale a cuatro ciudades autónomas de Buenos Aires. Ahora, cuando se analiza cómo fue esa expansión, el 11% fue obra de planes sociales y el 9% fue realizado por villas y asentamientos. Ahí hay un dato importante: 9 contra 11. Es decir, hay una brecha muy grande entre lo que el Estado puede hacer y la demanda insatisfecha. Y el otro dato interesante es que el 26% de la expansión residencial fue por barrios cerrados y el 24%, por barrios abiertos. O sea que en la ciudad formal el modelo de la segmentación social le está ganando al modelo del barrio abierto, que es integrador e inclusivo.

-Esto es el pasado, es la foto de lo que vinimos haciendo mal. A futuro, para los próximos 10 años, se abren dos caminos, como mínimo. ¿Cuáles serían?

-El primer camino es el tendencial, es el no deseado, un camino donde la Argentina sigue generando unas 8000 hectáreas de barrios informales cada 10 años, sin acceso a las infraestructuras, sin títulos de propiedad. El otro camino es uno que revierte esta tendencia, y que tiene que desarrollar instrumentos que permitan que las ciudades sean más densas y, al mismo tiempo, generando más cantidad de suelo urbano para más gente. Es decir, esas personas que resuelven la vivienda por sus propios medios tienen que tener una forma de acceso al suelo posible. Y ahí es donde aparecen varias oportunidades. Por un lado, permitiría dar una solución a un problema social muy importante. Este año salió la ley de relevamiento nacional de barrios populares (Renabap), que implica la reurbanización de más de 4400 barrios populares en todo el país donde viven 4 millones de personas. Es decir, la deuda social es de 4 millones, ese es el stock. Pero nuestro estudio muestra que el flujo no cambia nada, porque, como te comentaba antes, se está generando un 9% cada 10 años. En otras palabras, va a ser muy complicado resolver el problema del stock si no tenemos políticas activas que resuelvan el problema del flujo.

-¿Es posible revertir esto en los próximos años?

-Algunos dicen que es imposible. No, no es imposible. Sabemos que en la revalorización de suelo rural a urbano hay una renta diferencial que va de 4 a 20 veces más.

-Para entender, ¿cuando convierto una parcela de suelo rural a urbano, el valor de esa tierra se multiplica, en general, entre 5 y 20 veces?

-Claro. Eso significa que ahí hay un valor que está esperando ser apropiado por esa expansión urbana que sabemos que va a ocurrir. No sé si van a ser85.000,100.000 o 50.000 hectáreas en los próximos 10 años, pero en todo caso estamos hablando de una gran cantidad de expansión.
Nosotros pensamos que el Estado puede desarrollar instrumentos de gestión públicos o público-privados que permitan el desarrollo de este suelo a valores mucho más razonables y que eviten que se siga generando este flujo de deuda socio urbana. Y, por otro lado, al capturar ese valor y compartirlo con los propietarios o con el sector privado, lo puede reinvertir en algunos de esos otros barrios que están esperando ser reurbanizados.

-La Argentina es el octavo país más grande del mundo en superficie, justo debajo de la India, pero cuando uno mira el mapa está mayormente vacía y con enormes concentraciones urbanas. ¿Es así?

-Sí, en términos urbanos, el país es muy poco equitativo. Tiene una megaciudad con 15 o 16 millones de habitantes, y dos o tres ciudades que superan el millón de habitantes (Córdoba, Rosario, Mendoza). Después hay unas cuantas ciudades intermedias y, en definitiva, 33 grandes aglomerados; y esto es relativo, porque una ciudad de 100.000 habitantes no es tan grande, y además están muy distribuidos en el territorio.

-¿Me equivoco o hay una gran cantidad de ciudades muy chicas, con unos pocos miles de habitantes?

-Es así. Hay más de2000municipios en la Argentina. El país tiene más de un 92% de población urbana pero que vive en pueblos de más de 2000 habitantes. Estas ciudades necesitan de una política nacional urbana. El Ministerio del Interior estuvo trabajando el año pasado y desarrolló una primera política nacional urbana.
Ese intento ya se hizo, hay una primera política nacional urbana publicada, pero lo que hay que lograr es que se convierta en una política de Estado, y que el gobierno siguiente continúe profundizándola. En síntesis, necesitás una ley de ordenamiento urbano, que no la hay; leyes provinciales, que en la mayoría de las provincias tampoco las hay; planes municipales, que también hay que desarrollar, y lo que creo que es más importante, en un país donde cuesta reglamentar y hasta hacer respetar las leyes, desarrollar instrumentos público-privados. Los llamo “corporaciones metropolitanas de suelo” o “corporaciones de promoción metropolitana”. Cada ciudad de más 500.000 habitantes tendría que tener una empresa pública que genera suelo, que permite que los desarrolladores urbanos del sector privado y del sector público empiecen a trabajar alrededor de un mismo suelo. Porque hoy lo que te pasa es que los planes sociales quedan lejos y son reductos de ciudadanos de bajos recursos, y los desarrolladores privados hacen lo mismo: barrios cerrados o countries también quedan lejos, con ciudadanos con alto poder adquisitivo. Así que hay que volver a hacer ciudad como la entendían nuestros abuelos, comprender que el desarrollo de suelo genera condiciones de equidad y de desarrollo social mejores.

-Y queda un factor más.

-Sí, y no es el menos importante. Se trata del aspecto ambiental. El 70% de los gases de invernadero se producen en las ciudades, y eso no solo es muy peligroso para el mundo.
La cuestión ambiental va a regir muchas de nuestras actividades y de nuestra cultura. Por ejemplo, los autos van a ir disminuyendo en cantidad y uso. El modelo que se basó en la creación de autopistas y de movilidad individual está por colapsar, porque el planeta no lo aguanta más.

-Mirando 10 años en el futuro, ¿sos optimista?

-Siempre soy optimista [risas]. Creo que el mundo está yendo para un lado en que estos temas se empiezan a resolver y, entonces, la Argentina va quedando relegada; eso a veces te obliga a reaccionar, porque los demás lo están haciendo. No veo al país en una posición de vanguardia, pero creo que vamos hacia adelante. Como te dije, una de las pocas leyes que se aprobó el año pasado fue, precisamente, la Renabap. Que haya habido acuerdo político para sancionar esa ley me parece auspicioso. Pero creo que hay que crear una herramienta que permita generar el financiamiento para el desarrollo del suelo argentino en su conjunto.

TRES PROPUESTAS

  • Planificar Hoy las ciudades argentinas están creciendo sin o con muy poco plan. Hay que volver a la planificación urbana
  • Política de Estado El Ministerio del Interior hizo un gran avance al trazar una primera política nacional urbana; ahora debe convertirse en una política de Estado
  • Hacer ciudad Las Metas Estratégicas para Transformar la Argentina (META) del Cippec proponen lo que denominamos “Volver a hacer ciudad

Por: Ariel Torres 

Autor


Gabriel Lanfranchi

Director de Ciudades

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