Desde la segunda posguerra a la actualidad, Argentina atravesó 17 episodios recesivos que suman un total de 26 años de contracción de la actividad: hubo, en promedio, una recesión cada tres años. La economía lleva décadas retenida en una trampa de crecimiento interrumpido.

Casi en su totalidad, las interrupciones del crecimiento ocurrieron por problemas de balanza de pagos.
El ritmo de crecimiento de las exportaciones ha sido menor al de las importaciones y, consecuentemente, el flujo neto de divisas, insuficiente. La principal causa de la interrupción del crecimiento ha sido el deterioro de las cuentas externas cada vez que la economía se expandió.

Dado el escaso financiamiento externo disponible para Argentina desde 2018, un crecimiento económico sostenido durante los próximos años requerirá que las exportaciones aceleren su crecimiento. Si el PIB se expande a un ritmo promedio de 3% anual, las importaciones lo harían al 9% y se requerirían unos U$S 25.000 millones adicionales para 2023 para mantener la balanza comercial equilibrada.

Pensar de dónde podrían salir esos dólares adicionales para 2023, es una pregunta de carácter urgente, pero que también nos conduce a un debate más estratégico y que implica pensar cuál es la estrategia de desarrollo exportador más adecuada para Argentina.

Si Argentina mantuviera inalterada su canasta exportadora y tan sólo acompañara el crecimiento del comercio mundial, estaría aún lejos de contar con los dólares necesarios para mantener una balanza comercial equilibrada. Esto marca la necesidad de ampliar nuestra canasta exportadora.

Empleando la metodología del Espacio de Productos, este trabajo identifica tres conjuntos de productos sobre los que se podrían aumentar las exportaciones: 1) aquellos en los que la Argentina tiene ventajas comparativas reveladas, 2) productos en los que Argentina tenía ventajas comparativas reveladas y que las perdió entre 2011 y 2017 y 3) productos en los que potencialmente podrían desarrollarse ventajas comparativas reveladas. Si bien los principales productos exportados de Argentina —mayormente
Productos Primarios y algunos bienes agroindustriales— son los que más aportarían los dólares en el corto plazo, ellos solos serán insuficientes.

Además de este resultado para el corto plazo, el ejercicio ayuda también a pensar la estrategia de desarrollo económico más adecuada para el país más allá de los próximos años. Del estudio se desprende que el aporte de los sectores vinculados a los recursos naturales es sustancial, con lo cual una estrategia ambiciosa debe nutrirlos y potenciarlos. Pero también pone de manifiesto que con ellos sólo no alcanza. Es necesario desplegar una estrategia de desarrollo exportador diversificada.

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