Seis novedades de la elección presidencial de los Estados Unidos

Estados Unidos, la democracia más grande del mundo en haber celebrado elecciones en medio de la pandemia, lo hizo en un contexto de gran polarización política y social. Las expectativas e incertidumbre sobre los resultados que se extendieron varios días después de la elección y la probable judicialización de los comicios, retrotraen a la elección presidencial del año 2000, cuando el diseño de una boleta (la famosa boleta mariposa) hizo que el resultado de la elección presidencial quedase en manos de la Corte Suprema. Esas semanas impensadas de espera del resultado mostraron que subestimar cualquier aspecto o detalle de una elección, por más mínimo que sea, no es una buena estrategia.

Toda elección presidencial trae innovaciones. Estás, como todas las elecciones anteriores en este país, tuvieron algunos rasgos distintivos y detalles por los que probablemente sean recordadas en adelante. A continuación, presentamos las más importantes de 2020.

1. La innovación menos pensada: votar como en un Auto Mac

Las mejores innovaciones son aquellas que cuando ocurren, nos preguntamos ¿cómo no se nos ocurrió antes? Y efectivamente, ese fue el hallazgo de Chris Hollins, el administrador electoral de un condado de Texas que promovió esta adaptación a raíz de la pandemia, como una alternativa para que cualquier votante registrado pueda emitir su voto, con distanciamiento social.

La mecánica es similar a la del Auto Mac: los votantes hacen fila desde sus autos; cuando se acercan a las casillas de votación, confirman sus identidades a los trabajadores electorales que los están esperando; y luego emiten el voto a través de una tableta electrónica. Todo sin salir del auto.

Fuera de Texas, otros condados en los estados de Minneapolis, Arizona, Michigan, California y Virginia también implementaron variantes de esta alternativa. Sin embargo, la innovación no llegó libre de cuestionamientos. Existen a la fecha distintos litigios que cuestionan la legalidad de esta alternativa y han llegado a poner en duda la validez de al menos 127.000 votos en Harris County, Texas. Los demandantes argumentan que los nuevos sitios de votación de autoservicio son una expansión ilegal de la “votación en la vereda”, otro invento estadounidense – también cuestionado, como sucedió el estado de Alabama – disponible únicamente para aquellos votantes que no pueden ingresar a los centros de votación sin asistencia debido a su edad, dificultades físicas o discapacidad.

2. El voto anticipado en proporciones nunca vistas

Si bien todavía se siguen contando los votos en algunos estados, la participación se encuentra en carrera para superar el 63,8% de 1960, la participación más alta de los últimos 100 años. A diferencia de lo que ocurre en Argentina, el voto en Estados Unidos es voluntario y por lo tanto, cada año electoral, las campañas se ocupan de movilizar a los votantes y convencerlos para que salgan de sus casas y voten. Es por eso también que los estados de EEUU son un creativo reservorio de mecanismos de votación alternativos, creados para facilitar y volver más conveniente la experiencia del votante.

Una de esas alternativas, alcanzó su propio récord este año. Se trata del voto anticipado, es decir, todo aquel voto que ocurre uno o varios días antes de la elección. Dependiendo del estado, el voto anticipado puede ser en persona o por correspondencia. Puede estar habilitado para todos los ciudadanos que lo quieran utilizar, como ocurre en Colorado, o reservarse únicamente para aquellos electores que, con justificación, no puedan presentarse en una mesa de votación el día de la jornada electoral, tal como sucede en Indiana. Este mecanismo también puede variar de acuerdo a la forma en que los electores consiguen sus boletas: directamente por correspondencia en sus casas, a través de una solicitud que llega a todos los electores, o mediante una aplicación a la administración electoral local.

La pandemia hizo posible habilitar o extender estos mecanismos en varios estados. Por ejemplo, en Connecticut se definió al COVID-19 como un motivo para que cualquier elector que prefiera votar por correo pueda hacerlo, mientras que en California se enviaron boletas a todos los votantes registrados para la elección de noviembre. El voto anticipado fue utilizado en 2020 por más de 100 millones de estadounidenses, casi el doble de los votantes registrados que emitieron su voto en 2016 de esa manera.

3. Que votar un martes no sea un problema

Cada vez son más las empresas estadounidenses se involucran en las campañas electorales para incentivar la participación electoral de los ciudadanos y ciudadanas. Este año, algunas de ellas optaron por facilitar que aquellos empleados que quisieran trabajar como autoridades de mesa el día de la elección, pudieran hacerlo sin perder su salario.

La iniciativa surgió a partir de la caída en las inscripciones para administrar la elección que trajo consigo la pandemia. Ocurrió por ejemplo en las primarias presidenciales del condado de Milwaukee, que llevó adelante los comicios con menos de 400 autoridades de mesa, cuando normalmente requiere 1.400.

Empresas como Old Navy, una subsidiaria de Gap, anunciaron que aquellos empleados inscriptos como autoridades de mesa recibirían el pago de un día de trabajo. También Target, Warby Parker y la cadena de café Compass Coffee optaron por otorgar tiempo libre remunerado para que sus empleados pudieran desempeñarse como trabajadores electorales.

4. Campañas, redes y desinformación

Otra cosa que cambió entre 2016 y 2020 es la opinión colectiva sobre las redes sociales y sus creadores: atrás quedó la concepción de aldea global democratizadora e igualadora. Artículos en medios, tesis universitarias y hasta decenas de documentales pusieron en evidencia lo peor de estas herramientas. La sospecha de responsabilidad de parte de las grandes plataformas en la derrota de Hillary R. Clinton en 2016,  puso en evidencia su lado más oscuro: viralización de noticias falsas, campañas de desinformación, incremento de la polarización a base de teorías conspirativas y expresiones racistas, sexistas y xenófobas, injerencia extranjera en procesos soberanos, y trolls propagandísticos.

Este año, las plataformas de redes sociales modificaron algunas de sus reglas en un intento de construir un ecosistema de información un poco más saludable. Tanto Twitter como Facebook hicieron más lento su funcionamiento: en vez de necesitar un clic para hacer un retuit, ahora necesitás dos, lo que te da más tiempo para reflexionar si realmente querés compartir ese contenido, lo que contribuye a evitar la viralización de información falsa. Además, sumaron especialistas a procesos que tenían automatizados. Por ejemplo, Facebook se alió con prestigiosos fact checkers de todo el mundo para revisar la información falsa y creó un equipo de expertos para desarmar campañas de injerencia extranjera. Hicieron más rigurosa y humanizaron la moderación de contenidos y la eliminación de cuentas trolls, brindaron información extra a los usuarios para contextualizar noticias (las tendencias de Twitter vienen con aclaraciones y Facebook sumó links con información extra a posteos electorales) y hasta prohibieron o limitaron la posibilidad de poner anuncios, base de su inconmensurable rédito económico.

A pesar de estos cambios, el 2020 trajo nuevos desafíos. ¿Qué hacer cuándo la desinformación parte de las principales autoridades de un país? Twitter decidió ocultar los tuits con desinformación o noticias falsas (existe la opción de verlos con un clic más), y sumar un mensaje aclarando que se trata de contenido engañoso, mientras que Facebook implementó aclaraciones a cada uno de los posteos de este tipo con enlace a información. Esta decisión generó una serie de interrogantes: ¿cuál es el límite entre sanciones a las violaciones a los términos de las plataformas y la censura?, ¿son las redes los nuevos gatekeepers de la democracia?, ¿continuarán estas medidas los próximos meses?, ¿podrán implementar esta rigurosidad en los cientos de procesos electorales que se realizan todos los años?

5. La campaña con Covid-19

La campaña 2020 estuvo marcada por la pandemia. Su manejo fue un eje central en la discusión pública y cristalizó posicionamientos opuestos de parte de los candidatos, alimentando de esta forma los ya elevados niveles de polarización política.

Pero el impacto político de la pandemia no terminó allí. También cambió radicalmente la forma de hacer campaña durante el 2020 y marcó dos estilos muy diferentes. Biden por un lado, se enfocó en organizar reuniones con grupos pequeños y dio inicio a una forma singular de hacer campaña: los mítines desde los autos. La premisa fue siempre cumplir con el distanciamiento social y el uso de tapabocas.

Trump, en cambio, optó por la movilización de grandes multitudes. Miles de estadounidenses acudieron a sus mítines, en su mayoría, sin tapabocas ni distanciamiento social.

6. Kamala, ¿un símbolo de mayor inclusión en política?

Kamala Harris es la primera mujer de ascendencia afroamericana y asiática candidata a vicepresidenta en la historia de los Estados Unidos.

Este año la inclusión de mujeres en las listas no fue solamente un rasgo demócrata. Los dos partidos políticos rompieron barreras con el número más alto de candidatas mujeres. Fueron 298 las mujeres que compitieron en las elecciones legislativas de la Cámara Baja este año, superando las 234 nominaciones del 2018.

Los resultados también acompañaron este camino hacia una mayor inclusión y diversidad en la política. En Delaware, Sarah McBride, de 30 años, se convirtió en la primera senadora transgénero en la historia de los Estados Unidos. Nuevo México se convirtió en el primer estado en elegir solamente mujeres de color para la Cámara. En Nueva York dos demócratas, Mondaire Jones y Ritchie Torres, son los primeros integrantes afrodescendientes de la comunidad LGBTQI+ que llegan al Congreso. Tennessee eligió a la demócrata Torrey Harris y al republicano Eddie Mannis, los primeros políticos abiertamente de la comunidad LGBTQI+ en servir en la asamblea general del estado.

Autores


Julia Pomares

Directora Ejecutiva

Carolina Tchintian

Directora de Instituciones Políticas

María Belén Abdala

Coordinadora de Instituciones Políticas

Mercedes Spinosa

Coordinadora de Comunicación

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